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A limosna das ánimas de Vilaxoán

Redacción revista eSmás | revista eSmás Vilagarcía Nº32 - Primavera 2021

Galicia cuenta con un imaginario fantástico muy amplio que otorga una gran importancia a los difuntos y a su recuerdo
A limosna das ánimas de Vilaxoán

Cada colectivo social cuenta con un imaginario propio relacionado con la celebración del Día de los Difuntos. Se trata de una fecha que está marcada en el calendario cultural de una sociedad que busca rendir homenaje a sus antepasados fallecidos con diferentes tradiciones y celebraciones y que se conmemora, de una forma u otra, en la gran mayoría de los países. En México, por ejemplo, se festeja el Día de los Muertos, una gran fiesta que incluye desfiles, comidas y reuniones en torno a las lápidas, mientras que en Estados Unidos se conmemora el día de Halloween con grandes fiestas de disfraces y la conocida tradición del truco o trato, en la que los más pequeños van casa por casa pidiendo caramelos.

Siendo tierra de meigas y trasnos, Galicia cuenta con un imaginario fantástico muy amplio que otorga una gran importancia a los difuntos y a su recuerdo, cuidando su memoria y encargando misas con frecuencia por la salvación de sus almas. Para festejar este día, en Galicia contamos con el Samaín, una festividad más antigua incluso que el día de Todos los Santos o Día de los Fieles Difuntos, cuyas raíces se pueden situar a principios del siglo IV. Esta festividad comparte tradiciones con el Halloween americano, como el uso de la calabaza como elemento decorativo y de ofrenda, pero también cuenta con leyendas propias, como es el caso de A Santa Compaña, y otras muy similares adaptadas a las particularidades de cada una de las zonas de la comunidad autónoma.
Por otro lado, existen algunos pueblos gallegos que a lo largo de los siglos han adoptado sus propias tradiciones para honrar a sus difuntos. Este es precisamente el caso de la parroquia de Vilaxoán, donde a día de hoy aún pervive en la memoria de la mayoría de sus habitantes una antigua tradición que se perdió en la práctica pocos meses después de que terminara la Guerra Civil . Una de las manifestaciones más singulares del Día de los Difuntos en este pueblo pertenieciente al concello de Vilagarcía era la petición de las ánimas del Purgatorio, llevada a cabo por los más pequeños de la casa. 

Cada 1 de noviembre por la mañana se juntaban los chicos del pueblo por grupos y recorrían todas las casas llamando puerta por puerta y pidiendo "una limosnita para los difuntitos", rogando así una limosna en honor a las almas que se encontraban en el más allá. La limosnas podían ser unas castañas, unas golosinas o cuatro patacones, que en muchas ocasiones iban acompañadas de un ruego, más que una petición, por parte de los vecinos: “Rezad un Padre Nuestro o un Ave María”. Si había suerte, igual caía en sus manos alguna moneda. Después los niños daban las gracias por la limosna y salían corriendo camino a la siguiente casa del pueblo. Al terminar el día, los niños repartían todo el tesoro que habían conseguido recopilar en partes iguales para todos, muchos de los vecinos de más edad de Vilaxoan aún recuerdan esta entrañable tradición que seguro muchos de los niños les gustaría recuperar.


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