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Bamio, formación entre mar y raíles

Fátima Frieiro Santaya | Revista eSmás Vilagarcía Nº 10

De colegio interno, a centro de referencia nacional
Bamio, formación entre mar y raíles

 

Cuenta, con diferencia, con las mejores vistas de la Ría de toda Vilagarcía y en su interior alberga parte de la historia de un municipio que, al menos en sus inicios, había mirado siempre hacia el mar.

Imponente en su estructura fue construido a mediados del siglo pasado, en los 60. Era aquella una Vilagarcía en la que la actividad vinculada al sector ferroviario era el principal sustento de cientos de familias en una población que tenía una clara vocación de convertirse en ciudad y, por extensión, en punto neurálgico de las comunicaciones. Los talleres de la Renfe, creados e finales del siglo XIX por el abuelo de Camilo José Cela, John Trullock, a través de la The West Galicia Railway Company, se convirtieron en aquel entonces en un motor económico al que nada tendría que envidiar una entidad como es ahora la Autoridad Portuaria. Lo serían hasta principios de los 90 (con un receso en la época de la Guerra Civil y de la posguerra) en un enclave en el que Vilagarcía no se entendía sin los trenes. Y es que durante muchísimas décadas la ahora capital arousana fue punto indispensable para las líneas ferroviarias gallegas.

El edificio que actualmente alberga el Centro Nacional de Formación Marítima de Bamio (como se denomina oficialmente) está íntimamente relacionado con el mundo de las locomotoras y los raíles. Algunos lugareños todavía llaman al edificio “el colegio”, pues este fue construido precisamente para acoger la actividad formativa y, al mismo tiempo, interna, de los huérfanos de los ferroviarios, fuese cual fuese su procedencia. De hecho llegaban a Bamio estudiantes de toda España con el objetivo de formarse en las distintas disciplinas que, más tarde, les convertirían en empleados de la Renfe siguiendo así la estela familiar. El colegio estaba dirigido por religiosos y acogió año tras año a cientos de alumnos que, entre sus paredes, consolidaron la vocación formativa de un edificio que siempre ha estado vinculado a la enseñanza.

El objetivo por el que había sido concebido en primera instancia se fue disipando con el paso de los años, y fue en 1992 cuando los talleres de Renfe (cuya estructura todavía se conserva hoy en día) cesaron definitivamente su actividad.

Fue la administración la que tuvo que buscar entonces una salida a unas instalaciones ubicadas en un entorno privilegiado y, sobre todo, muy amplias. Como edificio vinculado directamente al Instituto Social de la Marina y al Ministerio de Trabajo hace décadas que estas imponentes instalaciones son referencia estatal en formación marítima y pesquera. De hecho el Centro de Formación de Bamio es, junto al de Isla Cristina en Huelva, el único en todo el territorio español que oferta formación específica y homologada en diversas materias. Un referente a nivel educativo en el estado de lo que debemos estar realmente orgullosos.

En la actualidad, y tras ligeros cambios en su interior motivado por el cambio de funcionalidad y adaptación a los tiempos, el edificio tiene más de una treintena de aulas (tanto de tipo téorico como práctico).

Sus dependencias incluyen hasta cinco espacios con simuladores en los que los alumnos pueden aprender de navegación marítima, control de tráfico, transporte de mercancías peligrosas o lucha contra la contaminación en el mar. No solo a este aspecto se limita la formación práctica, que también incluye idiomas, sino que el centro cuenta además con una embarcación salvavidas con sede en el puerto de Cambados para prácticas de supervivencia en el mar. Con un edificio heredado del antiguo internado en Bamio en su interior alberga un total de 97 habitaciones (entre dobles e individuales), así como un comedor con capacidad para doscientas personas. A ello se le suma un amplio salón de actos, sala de estudios, de reuniones y cafetería.

En Bamio cursan sus estudios tanto alumnos internos como aquellos que, viviendo a menos de 40 kilómetros de las instalaciones, opten por un régimen externo. Y no son los únicos. El Centro de Formación Marítima sirve además como delegación del ISM y, por lo tanto, acoge jornadas, congresos, conferencias y cursos y charlas específicas que tienen como principales destinatarios al personal vinculado al mundo del mar cuyo régimen de Seguridad Social es diferente.

Son cientos los alumnos que, año tras año, consiguen sus titulaciones homologadas en Bamio, en un centro que ha conseguido distinciones europeas de calidad en más de una ocasión. Sus éxitos académicos no han puesto en la primera línea del debate, al menos por el momento, qué futuro tienen estas instalaciones a corto o medio plazo. Bien es cierto que en muchas ocasiones, sobre todo en los círculos más políticos y consciente como es Vilagarcía de la prácticamente nula capacidad hotelera con la que cuenta, se ha hablado de la posibilidad de que las dependencias de Bamio pudiesen albergar en un futuro hipotético un complejo hotelero. Sin embargo, todo son cábalas. De momento la formación en estas instalaciones es continua los 365 días del año ganando en popularidad y alumnado, así como en innovación y vanguardia. Su cesión o cese de actividad ni se ha planteado y la visita de altos cargos estatales e incluso de sucesivos ministros independientemente del color político ratifican la continuidad como referente formativo de un enclave que Bamio siente como suyo.

 

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