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Castillo de Rocha Forte

Redacción revista eSmás | revista eSmás Santiago Nº4 - Año 2021

Una historia ligada a las guerras irmandiñas
Castillo de Rocha Forte

A tan solo 4 kilómetros del centro de Santiago, en el lugar de A Rocha Vella (Conxo) encontramos un yacimiento arqueológico que se ha convertido en símbolo de la opresión feudal medieval que fue ejercida sobre los habitantes de la zona. Se trata del Castillo de Rocha Forte, también conocido como Castillo de los Churruchaos. Se sabe que fue uno de los castillos medievales más emblemáticos de la archidiócesis compostelana y el más grande de Galicia, con una planta que medía alrededor de 3.500 metros cuadrados. 

 

Su historia, hasta su destrucción en 1467 durante la Gran Guerra Irmandiña, está repleta de grandes momentos y misterios que todavía perduran hasta la actualidad. El castillo fue residencia arzobispal, refugio en tiempos de guerra, punto de control comercial e incluso bastión militar. Poco se sabe de su construcción, pero se le atribuye al arzobispo Xoán Arias.

 

La primera referencia que conocemos de su existencia data de 1253, a través de una sentencia de Alfonso X con motivo de una querella entre el arzobispo y el Ayuntamiento de Santiago y existe otro documento de 1255 del que se extrae que ya estaba habitado. No será hasta 1266 cuando tengamos otra referencia de Rocha Forte, momento en el que el castillo aparece mencionado en el testamento de Xoán Arias.

 

En 1280, el rey Alfonso X se apodera de las posesiones, jurisdicciones y cargos que pertenecían a la Iglesia compostelana, entre los que se encontraba el castillo, y no sería recuperado hasta que su hijo, el infante don Sancho, se sublevase contra él y consiguiese recobrar el poder y los territorios que le habían arrebatado al arzobispado.

 

Pero las épocas oscuras del Castillo de Rocha Forte llegan en el siglo XIV, comenzando en 1317, cuando Berenguel de Landoira es designado arzobispo de Santiago de Compostela, algo que no gusta a los burgueses de la ciudad, ya que no estaban de acuerdo con el mandato de la Iglesia sobre sus tierras. En 1320, ante el rechazo a su nombramiento, reunió en la fortaleza a once notables compostelanos con la intención de negociar con ellos un acuerdo, pero fueron asesinados en el acto, por lo que pudo entrar después, triunfal y sin oposición, en la ciudad. Durante su mandato, el castillo se fue ampliando con sucesivas torres, convirtiéndose así en un símbolo de poder.

 

 

En los siguientes años, el castillo se convierte en escenario de numerosos enfrentamientos durante la guerra civil por el trono de Castilla y la invasión inglesa y, en el siglo XV, acabaría convirtiéndose en un lugar odiado y temido por los labradores de la zona, pues durante las décadas de 1450 y 1460 los soldados del destacamento de la Rocha robaban el ganado, secuestraban a labradores y violaban a sus mujeres. Por eso, en 1467 es destruido durante la Gran Revuelta Irmandiña, ya que fue uno de los primeros objetivos de la Hermandad de Santiago porque simbolizaba la opresión feudal, siendo atacado y derribado por unas 11.000 personas.

 

Desde entonces, la construcción ha ido poco a poco quedando en el olvido y sus piedras se fueron aprovecha para otras construcciones, como es el caso de la fortaleza de Pico Sacro, e incluso los campesinos de la zona las reutilizarían para sus propias edificaciones y arrimarían contra los restos de las murallas los vallados de las fincas de la zona.

 

La construcción de la línea del ferrocarril, en el siglo XX, supuso la destrucción definitiva de una parte importante del yacimiento y, tras un periodo de olvido, en 2001 empezaron las excavaciones arqueológicas para recuperar esta joya del pasado, que en la actualidad ya ha sido reconocida como Bien de Interés Cultural.

 

 


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