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Cien años de la "ciudad de Arousa"

Fátima Frieiro Santaya | revista eSmás Vilagarcía Nº 3

Centenario de la fusiónb del Concello de Vilagarcía
Cien años de la
 


Cien años de la "ciudad de Arousa"

En una época en la que las administraciones hablan de compartir servicios y gestiones y en la que la fusión de distintos ayuntamientos es parte de la agenda diaria de los partidos políticos Vilagarcía puede vanagloriarse de ser uno de los primeros ayuntamientos de Galicia en ser fruto de una fusión, la que en 1913 (hace ahora 100 años) surgía de tres localidades que un siglo más tarde todavía siguen conservando su particular idiosincrasia. Carril, Vilaxoán y la propia Vilagarcía daban un paso hacia el futuro para constituir lo que para muchos sería la gran ciudad de Arousa, centro neurálgico de una Ría llamada a convertirse en la capital del turismo. El motivo principal, el mismo que aquellos que defienden las fusiones utilizan hoy en día: el económico.

Y es que tres fueron los factores que influyeron notablemente en la formación de Vilagarcía como hoy la conocemos: la línea de ferrocarril Santiago-Carril; la construcción del Puerto y la propuesta de que Cortegada fuese residencia de verano del rey Alfonso XIII. Sin embargo, para conocer los movimientos que propiciaron la creación de Vilagarcía como única ciudad hay que remontarse a finales del siglo XIX cuando el decreto de Nueva Planta recomendaba y sugería una fusión que todavía tardaría unos años en llegar.

La idea comenzó a fraguarse con la Constitución de Cádiz del año 1812 y fue impulsada en varias ocasiones por las administraciones de mayor rango, sin éxito. Las rivalidades entre Carril y Vilagarcía eran destacables y, en ocasiones, llegó a parecer casi imposible una unión sin fisuras. Lo mismo ocurriría con Vilaxoán que, aunque más tarde, también dejó de manifiesto su descontento por una posible unión con el enclave vecino.

Sin embargo, los pasos hacia el progreso eran inevitables. Bien es cierto que la localidad carrileña era centro neurálgico a principios del siglo XIX, pero este predominio fue perdiéndose a medida que pasaban los años. Vilagarcía, por su mayor calado portuario y por el auge cultural, comenzó a afianzarse como el eje de la Ría, un papel del que no volvería a desprenderse.

Fue en el año 1907 cuando las tres localidades ratificaron el que fue el primer acuerdo común y la base más sólida hacia la fusión, la donación de la isla de Cortegada para que Alfonso XIII construyese su residencia de verano. Un proyecto que no llegó a cuajar. La unión también se demostró en el deseo de que Fomento diese luz verde a las obras del Puerto vilagarciano. Y es que estos dos elementos implicaban lo que carrileños, vilaxoaneses y vilagarcianos tenían en mente a principios del siglo XX: progreso y dinero.

Las deudas económicas que acarreaban desde hacía años las tres administraciones locales pudieron más que las rivalidades vecinales que, en forma de recurso por parte de Carril y Vilaxoán, llegaron a poner en peligro la fusión a las puertas de la misma.

Escollos que no evitaron el objetivo final que se alcanzaría primero el 13 de junio de 1912 cuando la Diputación de Pontevedra daba el visto bueno al acuerdo de agregación y, un poco más tarde en diciembre de ese mismo año, Su Majestad El Rey sancionaba la unión.

El 1 de marzo de 1913, hace ahora cien años, nacía Vilagarcía de Arousa. Empezaba a escribirse así la historia de una ciudad del siglo XX que, todavía hoy, mantiene muy vivos algunos de los episodios de aquella fusión.

La ciudad de Arousa se consolidaría en lo cultural, en lo turístico y en lo económico, tres pilares sobre los que sigue girando un siglo después.

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