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¿Debe Buenos Aires su nombre a Vilagarcía?

Redacción revista eSmás | Revista eSmás Vilagarcía Nº 22

Nos remontamos al siglo XVI para adentramos en una leyenda urbana que explicaría el origen arousano de los términos que dan nombre a la ciudad argentina.
¿Debe Buenos Aires su nombre a Vilagarcía?

Es habitual que muchos lugares de Latino América tengan los mismos nombres que otros tantos de España, y de hecho una de las teorías sobre el origen de Cristobal Colón lo sitúa en la provincia de Pontevedra debido a la abundancia de topónimos de idéntico nombre entre nuestros territorios. Uno de estos casos, que de hecho está relacionado directamente con el descubrimiento del otro lado del Atlántico, lo encontramos en la ciudad de Buenos Aires. Si lo que cuenta la leyenda es cierto, le debería su nombre a nada más y nada menos que nuestra querida Vilagarcía. El Cristo del Buen Aire

Nos remontamos al siglo XVI, cuando en la calle del Cristo (en la zona de O Castro) existía el conocido como ‘Hospitalillo de San Juan’ que contaba con una capilla haciendo esquina con la salida de la Rúa Desengaño. En el año 1645 Don García Romero y su esposa, Dña. Dominga Fernández, donaron un Santo Cristo en agradecimiento por atender a sus plegarias y salvar a su hijo mayor del naufragio durante una tormenta. Lo hicieron porque se trataba de un templo muy humilde, sin apenas ornamentos, y cumpliendo una promesa que hizo la mujer cuando su hijo todavía estaba desaparecido. El matrimonio donó la imagen, una pieza que fue elaborada por el escultor Juan Hortas –conocido como ‘O Xoven’ y procedente de Compostela–, así como la cabellera de ella para colocársela a la cabeza de la escultura.

Por esta razón, los marineros vilagarcianos e incluso buena parte de los de toda la zona de Arousa se dirigían a la capilla del hospital para rezar y pedirle al Cristo “buen aire” en las idas y las venidas de sus viajes, y tener así el mismo final feliz que el hijo de Don García y Dña. Dominga. Su fama se fue extendiendo y pasó a ser conocido como el ‘Santo Cristo del buen aire’. Tal era la devoción que sentían por él, que según la leyenda los marineros que fueron al Río de la Plata con la expedición de D. Pedro de Mendoza llevaron una réplica exacta de esta escultura. Y los que partieron desde el sur de España, llevaron otra que se correspondía con ‘Nuestra Señora Santa María del Buen Aire’.

Cuando llegaron a tierra, desembarcaron las imágenes y construyeron una capilla a la que se dirigieron los marineros con el mismo objetivo que a la del Hospitalillo. Al contener las dos imágenes del buen aire, cambiaron el nombre por el plural y pasaron a llamarle al templo “Capilla de los Buenos Aires”. Esta capilla daría el nombre que se le dio a la ciudad en el momento de su fundación, la ciudad de la ‘Santísima Trinidad y el puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires’. Esta leyenda no está demostrada, pero un importante historiador local la refrenda en sus escritos. Eso sí: el cristo del Buen Aire sigue en Vilagarcía y se puede observar en la sacristía de la iglesia de Santa Eulalia.

Vilagarcía y Buenos Aires, un vínculo que podría ser más estrecho de lo que creíamos

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