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El miedo al dentista no debe decidir por ti

Aluma Medical Art | revista eSmás Vilagarcía 54 Otoño 2026

En Aluma Medical Art recibimos pacientes que llegan a consulta después de años sin acudir al dentista.
El miedo al dentista no debe decidir por ti

Aplazar una visita. Aguantar molestias durante meses. Evitar sonreír. Acostumbrarse a comer de otra manera. Para muchas personas, detrás de todo esto hay una razón que pesa mucho más de lo que parece: el miedo al dentista. En Aluma Medical Art recibimos pacientes que llegan a consulta después de años sin acudir al dentista. Y no siempre es porque no les preocupe su salud bucodental.

A veces hay una mala experiencia anterior. Otras, ansiedad ante determinados tratamientos, miedo al dolor o, simplemente, una sensación de angustia difícil de controlar. El problema es que, cuanto más tiempo pasa, más difícil resulta dar el primer paso. Y una situación que inicialmente podía ser sencilla puede terminar necesitando un tratamiento más complejo.

Cuando el miedo condiciona tu salud

Para nosotros, tratar a un paciente que tiene miedo empieza mucho antes de sentarlo en el sillón. Empieza por escucharlo. Saber qué le preocupa, qué experiencias ha tenido anteriormente y explicarle con tranquilidad qué vamos a hacer y qué opciones existen. Porque cada paciente vive el miedo de una manera diferente y necesita sentirse acompañado durante el proceso.

Para aquellas personas con un nivel elevado de ansiedad o que necesitan someterse a determinados tratamientos, contamos además con una herramienta que puede cambiar considerablemente su experiencia en la clínica: la sedación consciente.

¿Qué es la sedación consciente?

La sedación consciente permite alcanzar un estado de relajación durante el tratamiento, reduciendo significativamente la ansiedad asociada al procedimiento. El paciente mantiene la respiración espontánea y puede responder a indicaciones, pero vive la intervención de una forma mucho más tranquila.

En Aluma, la sedación consciente se realiza siempre bajo la supervisión de un médico anestesista, que realiza una valoración previa y permanece durante todo el procedimiento, controlando y monitorizando al paciente. De esta forma, el odontólogo puede centrarse en realizar el tratamiento, mientras el médico anestesista se ocupa de la sedación y del control del paciente durante todo el proceso. Puede ser especialmente útil en determinados tratamientos largos o complejos, como algunas cirugías de implantes, y también en personas para las que el miedo o la ansiedad se han convertido en una auténtica barrera.

No todos los pacientes necesitan sedación

La sedación consciente no es necesaria en todos los casos ni está indicada para todas las personas. Por eso, cada paciente debe ser valorado individualmente. Pero, para alguien que lleva años retrasando un tratamiento por miedo, saber que existen alternativas puede cambiarlo todo. Porque el objetivo no es solamente solucionar un problema dental. También es conseguir que el paciente vuelva a sentirse tranquilo y seguro al entrar en una clínica.

 

 

 

 

 


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