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¡El pan de nutre solo es de Vilagarcía!

Redacción revista eSmás | revista eSmás Vilagarcía 53 Verano 2026

El pan de nutre representa también una forma de entender la panadería tradicional y la memoria colectiva de Vilagarcía.
¡El pan de nutre solo es de Vilagarcía!

Hay productos que forman parte de la identidad de un pueblo aunque apenas aparezcan en libros de gastronomía o rutas turísticas. En Vilagarcía de Arousa ocurre con el llamado “pan de nutre”, un bollo tradicional que para varias generaciones de vilagarcianos es algo cotidiano, casi sentimental, pero cuyo nombre resulta prácticamente desconocido fuera de la comarca. En otros lugares podría confundirse con un pan de hamburguesa o un bollo dulce, aunque quienes lo elaboran desde hace décadas aseguran que no es exactamente lo mismo ni en composición ni en tradición.

El pan de nutre lleva ingredientes sencillos: harina, agua, sal, azúcar y mantequilla. Antiguamente, sin embargo, la receta se hacía con grasa de cerdo en lugar de mantequilla, algo habitual en muchas elaboraciones panaderas de mediados del siglo XX. Su textura es suave, ligeramente dulce y más consistente que la del pan común, características que lo diferenciaron desde siempre del resto de panes tradicionales. Para conocer mejor el origen de este producto hablamos con Carlos Espiñeira, actual gerente de la histórica Panadería Alonso de Vilagarcía, establecimiento que muchas personas consideran el lugar donde nació o al menos se popularizó este pan tan característico. La panadería fue fundada oficialmente en 1948 por los bisabuelos de Carlos, Mercedes Antón Domínguez y Manuel Alonso Vázquez, una familia profundamente vinculada al oficio panadero desde hace generaciones.

Con el paso de los años, el negocio continuó en manos de la familia. La abuela de Carlos, Otilia Alonso Antón, junto a sus hermanos Delfina, Mateo y Miro, siguieron desarrollando la actividad y sus productos tradicionales. Según recuerda la familia, ya en los años cincuenta el pan de nutre era uno de los productos más vendidos del establecimiento. “Se vendían muchísimo y ya entonces todo el mundo lo llamaba pan de nutre”, explica Carlos Espiñeira. Sin embargo, el origen exacto del nombre continúa siendo un misterio incluso para la propia familia.

Carlos reconoce que no saben cuándo comenzó a utilizarse esa denominación ni quién la acuñó por primera vez. Una de las teorías más aceptadas dentro de la familia es que el nombre surgiera de manera popular debido a las características del propio producto. “Podría ser porque era un pan que nutría más que los otros por su composición y alguien empezara a llamarlo el pan que nutre”, comenta. Con el tiempo, aquella expresión habría terminado derivando simplemente en “pan de nutre”, quedando integrada para siempre en el vocabulario popular de Vilagarcía.

La historia del producto también está ligada a la tradición panadera gallega. Carlos Espiñeira explica que muchos panaderos de la época procedían de la zona de Mondariz, una comarca con una enorme cultura del pan y la repostería artesanal. Cree que posiblemente este tipo de bollo estuviera influido por elaboraciones llegadas desde allí y adaptadas posteriormente al gusto local hasta convertirse en algo propio y diferenciador de Vilagarcía.

Lo curioso es que fuera de la localidad el término prácticamente desaparece. En otros municipios este tipo de pieza suele identificarse como pan de hamburguesa o bollo de leche, aunque quienes conocen el auténtico pan de nutre defienden que ni la receta ni la textura son exactamente iguales. El uso tradicional de grasa de cerdo primero y mantequilla después, además del equilibrio entre dulce y salado, le otorgan una personalidad muy concreta.

Más allá de la receta, el pan de nutre representa también una forma de entender la panadería tradicional y la memoria colectiva de Vilagarcía. Es uno de esos sabores asociados a meriendas, bocadillos escolares o visitas a la panadería del barrio. Un producto humilde que ha sobrevivido al paso del tiempo y que todavía hoy sigue formando parte de la identidad gastronómica local, conservando un nombre que solo aquí se entiende de manera inmediata y natural: el auténtico pan de nutre.

 

 

 

 

 


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