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Entrevista - Carlos y Antón Paz, regatistas olímpicos

Roi Palmás Cores | Revista eSmás edición Vilagarcía Nº 5

Nunca nos han presionado a la hora de conseguir resultados
Entrevista - Carlos y Antón Paz, regatistas olímpicos

 


A Carlos Paz y a Antón Paz les une mucho más que un apellido famoso en el mundo de la vela. Les une un proyecto, un sueño y una deuda que la práctica del deporte de élite a contraído con ellos. Los Paz son más que hermanos de sangre, han ido un paso más allá. Los Paz son hermanos de salitre y para el verano de 2016, el agua salada de Río, debería de corresponder con una medalla, a poder ser de oro, a todo el esfuerzo depositado en ese calendario mental del que van tachando regatas hasta que llegue el gran momento. Antón y Carlos son muy ambiciosos y competitivos y dado que la paz a borda ya la traen de casa, después querrán la gloria.

¿Qué tal se llevan realmente?
Antón: Bueno, llevamos ya cuatro años compitiendo juntos. En nuestro deporte, la relación de trabajo en equipo y la convivencia es bastante complicada porque son muchos días juntos. Estamos pegado en barco y pegados en tierra. Y además, el hecho de ser hermanos tiene sus pros y sus contras.

¿Cuáles serían los pros?
Antón: La complicidad a la hora de conseguir un objetivo es mayor. Tienes las cosas más claras aunque muchas veces los posibles roces se magnifican más por la confianza que tenemos. Aún así, todo vuelve a la calma.

¿Qué prevalece entonces?
Carlos: Hay más ventajas. El poder aspirar a participar en uno de los Juegos Olímpicos y ganar una medalla con tu hermano, sobre todo llevándote tan bien como nosotros, es el objetivo que mueve este proyecto. Los dos somos de convivencia muy afable, estamos acostumbrados a viajar mucho, a dormir con mucha gente y a ir en furgoneta. Luego, en el mar, tener ese nivel de confianza, te hace decir cosas que a lo mejor no dirías...

¿Se pequeños también tenían tan buena relación?
Carlos: Antón siempre quiso un hermano y siempre me cuidó. Yo, con cuatro años menos casi era del mismo tamaño que Antón. De hecho, él siempre ganaba en judo porque iba por peso y fuerza.
Antón: Tuvimos un ciclo de desarrollo físico totalmente opuesto. Yo hasta salir del instituto era más pequeño y desarrollé más tarde. Era el más bajito de la clase aunque me quedé al final en talla estándar.

Y además de la vela,¿que otros deportes practican?
Ambos: Atletismo, judo, fútbol sala, tenis, natación... nuestros padres nos han dado la opción siempre de poder practicar deportes. Nunca lo han visto como algo de rendimiento, sino de diversión y nunca nos han presionado a la hora de conseguir resultados. Muchas veces los chavales van muy presionados y lo acaban odiando y abandonando.
Carlos: El baloncesto es un deporte familiar. De hecho, hasta hace 4 años me l o prohibió (Antón) para centrarme en la vela, lo seguía practicando, pero mi juego era demasiado agresivo como para no tener lesiones.
Antón: Al final, una preparación olímpica, te incita a que no hagas otros deportes de riesgo que te puedan producir lesiones.

¿Cómo surge la idea, allá por septiembre de 2009, de conformar un equipo?
Antón: La decisión estaba un poco en standby, porque en septiembre se quemaba el último cartucho de que la Clase Tornado siguiera siendo o no olímpica. Veníamos de 2 ciclos de preparación y en el fondo vino bien tomarnos un respiro. Si continuase el Tornado, claramente seguiría con Fernando Echávarri, porque ya teníamos un nivel alto. No sucedió así y hubo que plantearse cambiar de categoría. El perfil de Carlos para el 49er era muy bueno y el nivel de compromiso, total. Se lo planteé y él no lo dudó ni un segundo.
Carlos: Yo ya había hecho una campaña olímpica en 470. Fueron 3 años con mi compañero José Manuel. Llegamos al equipo preolímpico  pero no alcanzamos la plaza. Estaba trabajando en el club y me surgió esta opción y no la pude rechazar.

¿La decisión duró entonces poco más que un café?
Carlos: Bueno, realmente ya habíamos hablado meses antes de esa posibilidad. Lo fuimos madurando en verano.
Antón venía además de ser el último oro olímpico de la Historia de la clase Tornado...
Antón: Pues sí. Fue una competición con una presión añadida para todas las embarcaciones. Había muchas tripulaciones con muchas campañas olímpicas dedicadas. Es media vida dedicada al 100% a conseguir un objetivo. Es duro pero muy gratificante si eres capaz de conseguirlo. Vivir el ambiente de una Olimpiada es espectacular.

Todos los olímpicos dicen lo mismo...¿Cómo se vive?
Antón: El ambiente que se respira en unos JJ.OO. no tiene nada que ver con otros eventos deportivos. Es único. Ahí, todos los deportes y todos los deportistas son iguales, tanto seas Rafa Nadal como Pau Gasol. En 99% de los casos tú eres unos más del equipo en busca de una medalla. La primera Olimpiada siempre es una presión añadida por todo lo que comporta de medios de comunicación, el ambiente que se respira... tienes que evadirte y centrarte en tu competición.

¿Cómo ha sido la experiencia de participar en la previa de Londres 2012?
Carlos: Estuvimos 15 días antes de sparring, una semana entrenando con ellos, probando material y ayudando para que lo hiciera lo mejor posible.
Antón: Yo ya había sido sparring en Sidney del equipo que había ganado oro en Atlanta, durante un mes y medio. Estábamos tan quemados que el día de la inauguración no nos quedamos y la vimos desde el avión. Es duro y gratificante a la vez porque estás formando parte de un proyecto, que si luego llega a medalla te sientes partícipe.
Carlos: Lo que más llama la atención es la tensión de la gente. Hay un nivel de estrés enorme. Había muchísima presión. Fue divertido porque nosotros lo veíamos desde fuera.
Antón: El sparring está siempre sin esa presión y es habitual que el entrenador le mande bajar un poco el nivel cuando están haciendo regatas, porque puede generar todavía más presiones y no es bueno. Iker Martínez tenía muchísima experiencia y no fue un problema.

¿Echa de menos el Tornado Antón?
Antón: Si, claro. Hemos dedicado 12 años a esa embarcación. Es un barco muy divertido, muy noble y muy espectacular. Es un diseño muy antiguo pero que no se ha podido superar. Ahora hay un catamarán olímpico pero no es ni mucho menos el Tornado. Ahí quedará para siempre.

¿Y está totalmente descartado que vuelva a ser olímpico?
Antón: Si, ahora se va hacia otro tipo de embarcaciones y no se va a volver.

¿Es muy complicado evolucionar de una clase a otra?
Antón: Siempre pongo el mismo ejemplo: Kubica pasó de la F1 a los Rallys y la transición fue complicada porque es un medio totalmente distinto. Aquí pasa lo mismo. No tienen nada que ver, aunque sean disciplinas olímpicas.
Hemos pasado de un barco totalmente estable de 2 cascos a uno totalmente inestable en el que hasta los expertos tienen dificultades. Cuando tienes condiciones adversas se hace muy difícil de dominar y te vuelcas. Es un barco muy radical. Alcanza velocidades de 40-50 km/h.
Carlos: Hay también un cambio importante de sistema de navegación. Son regatas más cortas, más rápidas, con menos barcos y más espectacular para el público. De hecho, la clase está intentando promocionarse con canales de YouTube para ver las regatas en directo y hacerlas más atractivas.
Ese es el hándicap que ha tenido hasta ahora la vela, que no se ha podido vender bien televisivamente.

¿Y desde dentro se disfruta del análisis de las tácticas rivales?
Antón: Sí, además es un deporte muy completo. Con los tracking de seguimiento que se usan puedes llegar a analizar aspectos con posterioridad. Usamos fotos, vídeo para investigar. Hay una parte de espionaje importante y de análisis de nuestras maniobras en el barco. Cada vez tiene más importancia para el entrenador y para la tripulación.

Y evidentemente no se comparten datos con otros...
Carlos: Esa es la otra de las particularidades de este deporte. Ahora mismo, de cara al mundial de Santander estamos todos peleando por una plaza para España y el objetivo es subir el nivel de todo el equipo Olímpico. Ahora somos todos compañeros y tenemos que quitarle la plaza a Croacia, Alemania, Inglaterra, etc... A partir de ahí, cada uno peleará por lo suyo...

¿Quiénes son los países rivales a batir?
Por orden de importancia son: Nueva Zelanda, Australia, Inglaterra, Francia, Alemania, y luego ya hay un paquete con Irlanda, Austria...

Sorprende el caso de Austria, ¿no? Que es interior, Centroeuropea...
Antón: Sí, Austria tiene una gran tradición. En verano compiten en vela y en invierno en esquí. De hecho, en los lagos de alta montaña se practica la vela y el esquí. En la clase Tornadohay un campeón olímpico austriaco que ha ganado en Sidney y en Atenas. Es un General del Ejército. Y a raíz de eso, la Federación es potente, con recursos...


Así que los grandes favoritos son de las antípodas...
Carlos: Sí, sobre todo Nueva Zelanda por encima de todos. Allí hay rugby y vela.

Y en Santander entonces, en el Mundial, se otorgarán las primeras plazas de Río. ¿Cómo es el resto del proceso?
Carlos: Hay 20 plazas. Se darán las 10 primeras en Santander, uno por país, según la clasificación final. Luego se reserva una para Brasil como anfitrión y quedarán 9, que se otorgarán en nuevas pruebas: 3 más en el suguiente mundial y una más por continente para cubrir que todos los continentes tengan participación.

Así que si en Santander 4 embarcaciones del mismo país llegan de primeras, ¿sólo se le daría una plaza a ese país?
Carlos: Sí, es una faena en mi opinión. Deberían existir un número de plazas proporcionalmente a la gente que participe. Esta claro que en las Olimpiadas tiene que poder participar todo el mundo, pero para países como Inglaterra, por ejemplo, que tiene regatistas en el Top 10 mundial, es injusto.

¿Y no existen nacionalizaciones?
Antón: (risas) Sí, alguna hay... así aparece algún deportista argentino/suizo, un australiano/holandés o un andorrano/catalán... el caso claro ha sido España en SRX de Windsurf. Teníamos a la primera y segunda del ranking mundial. Si hubieran ido las 2 a las Olimpiadas, tenían muchísimas opciones de conseguir el oro y plata, pero una se quedó sin poder participar.

¿Y cómo de fácil o difícil será conseguir una de esas plazas en Santander?
Carlos: Ahora va a ser un poco más difícil para Europa... La plaza para España se logrará quedando entre los 15 primeros. Estarán los australianos, neozelandeses, ingleses...

¿Quiénes son entonces los rivales directos de España?
Antón: Ahora mismo no tiene a lo mejor la regularidad de otros países, pero si sale un buen mundial, cualquiera de los 3 barcos podría conseguirlo.

Porque al mundial acudirán como Equipo Olímpico Español ¿no es así?
Carlos: Sí, hay 4 barcos, de los que ya hay 3 asignados: el nuestro, el de los hermanos Alonso y el de Diego Botín y Pablo Torrado, que son campeones del mundo juveniles. La otra plaza se la están jugando todos los demás.

¿Y como lo ven?
Antón: Tenemos posibilidades de ir. Para eso estamos trabajando. Además hay que tener en cuenta que la Federación tiene a un entrenador de nuestra plena confianza y de la de otros, que es Carlos Llamas. Tenemos un equipo muy fuerte.
Carlos: El español que vaya a las Olimpiadas de Río 2016 va a pelear por una medalla. De aquí a allá veremos quién llega mejor...

¿Se puede dar el caso de que se deshagan parejas?
Antón: No. En nuestro deporte, el perfil del entrenador es muy distinto al que se conoce como seleccionador de fútbol o baloncesto. Si hay una tripulación que destaca es la que elige el entrenador, porque no deja de ser una persona escogida por los deportistas y se adapta a su forma de trabajar. Es una ayuda, la cabeza visible del proyecto es cada persona, cada deportista.
Carlos: Somos un deporte minoritario, la situación económica es la que es y eso provoca que el empeño de los deportistas sea una apuesta personal y casi familiar. Tienes que poner mucho sacrificio y luego la recompensa es grande pero ni mucho menos que como en otros deportes. Las ayudas son pequeñas y para hablar de una preparación ideal, tendríamos que estar hablando de un grupo de profesionales más amplio, haciendo más competiciones, más material...

¿Cuáles son las mayores carencias que tienen a la hora de preparar las Olimpiadas?
Carlos: Las carencias se focalizan sobre todo en el material. Sabemos que otros países compran remesas grandes de material y luego escogen lo que más les gusta. Además pueden entrenar en diferentes lugares del mundo: Australia en invierno, luego van a competir a Miami... Y nosotros tenemos que optimizar mucho el material, tener suerte y adaptarlo a lo que queremos hacer, un trabajo más casero, más personal y en lugares que no sean tan caros. El hecho de que el mundial sea en Santander facilita mucho las cosas, sobre todo para la Federación, aunque no ha venido muy bien para la Federación porque gran parte del presupuesto se va en la organización...

¿Cómo pueden los aficionados seguirle la pista durante este año?
Carlos: Por internet. En Facebook, sobre todo la clase internacional 49er, donde puedes encontrar enlaces para seguir las finales, que sí se retransmiten por streaming en YouTuve. Existen también enlaces a retransmisiones por GPS y luego todo tipo de información como pueden ser fotografías, clasificaciones, campeonatos... se está haciendo muy buen trabajo en la clase internacional. En España, la Federación Nacional de Vela, se puede decir que está un poco atrasada en esto. En 49er se está intentando avanzar para que sea la punta de lanza y obtener mayor repercusión.


Y para que esto sea un éxito, ¿cómo tiene que funcionar?, ¿falta más implicación del público o el sistema tiene que enganchar más a esos aficionados?
Antón: Hay dos ejemplos significativos: Uno es Nueva Zelanda y el otro es Francia. Son dos países en los que la tradición y el porcentaje de gente que sabe navegar y que tiene experiencia en barcos es muy grande. En esos países, deportistas con curriculos como los nuestros son muy reconocidos. En España todavía ocurre que la vela sólo se ha vinculado a la Realeza y a un status social determinado. No se han dado las herramientas suficientes como para que todo el mundo pueda practicar ese deporte, sobre todo en edades tempranas. En Santander, donde hay una gran flota de cruceros, hacen regatas todos los fines de semana. Hay 20 cruceros y hacen falta 20 armadores, pero también otras 5 o 6 personas por cada embarcación. Dentro de eses tripulaciones hay gente de diferentes perfiles, incluso venidos desde otros puntos. Algo así ya intentamos poner en marcha en Vilagarcía con las escuelas infantiles de vela durante unos años, que creo que dio un esplendor grande en el que un centenar de chavales de aquí podían tener un bautismo y un aprendizaje en pleno curso escolar sin coste alguno. Pasamos de tener un deporte con una visión muy elitista a un deporte asequible a todo el mundo. En Vilagarcía además tenemos mucha gente que vive del mar pero sin embargo no se sabe navegar. En toda la costa francesa, los colegios salen con autobuses a los puertos... El esquí está de moda y es más caro que practicar vela ligera, claramente...

¿Ha hecho tanto daño lo de identificar a la vela con ciertas élites?
Carlos: Personalmente creo que la gente no es capaz de diferenciar bien la vela olímpica, de la vela ligera de crucero. Piensan que todo es lo mismo, que son carísimos y que vamos sentados en el barco. Hay embarcaciones baratas en las que se sale a navegar habitualmente por la ría. No son esos yates enormes que cuestan millones. En vela ligera a los 35 años ya no es habitual estar compitiendo. Antón se conserva muy bien pero no es lo habitual. La gente se queda muy sorprendida cuando nos ven.

¿Es un deporte tan exigente como parece desde fuera?
Antón: Van mejorando las tecnologías y actualmente un pulsómetro te va indicando la actividad física que realizas cada día. Te dice que un día normal, sin ir al gimnasio, saliendo a navegar un poco, requiere casi 4.000 calorías. En los entrenamientos llegamos a picos de 180 pulsaciones, una media de 135-140 trabajando una media de dos horas. La gente se cree que vamos en la cubierta de un crucero con una cerveza y no tiene nada que ver con lo que hacemos nosotros. Hay clases de vela, como en el windsurf, que el físico llega a ser limitante y tienes que dosificarte para poder completar la prueba.

¿En la vela todo gira alrededor de la preparación y competición de los Juegos Olímpicos?
Antón: Sí. Yo siempre digo que en cualquier deporte minoritario olímpico, lo básico es poder tener una beca ADO. Hacer una preparación que te permita tener una. Gracias a David Cal en su momento,  se consiguió que no fuese obligatorio tener un resultado determinado cada año para que te la mantuvieran. Eso es lo que te da la tranquilidad y poder trabajar al 100%.

¿Y se han reducido esas becas ADO en los últimos años de la crisis?
Antón: No, se han mantenido. La filosofía ha seguido siendo la misma y en ese sentido no hay queja. A nosotros, en concreto, nos ha perjudicado el cambio de clase porque tuvimos que empezar de cero y no puedes tener los resultados que te permiten optar a ella. Nuestro objetivo tiene que ser lograrla para tener los recursos necesarios y poder competir.

¿Cómo es el proceso para deportistas de deportes minoritarios olímpicos obtener patrocinadores privados?
Carlos: El tema de patrocinadores privados es bastante complicado ahora mismo. Es cierto que han sacado exenciones fiscales para patrocinios a deportistas, pero las empresas son bastantes reticentes a la hora de apoyar económicamente. Nosotros realmente vendemos publicidad, no es una donación para alguien. Se vende la imagen del deporte y la marca. Para un medallista Olímpico como Antón ya tiene bastante dificultad conseguir patrocinadores. L o que estamos haciendo es cambiar la estrategia de búsqueda e ir a muchas ayudas de menor cuantía, de grupos de patrocinadores.

¿Y los patrocinios públicos?
Carlos: Bueno, aunque mermadas, las ayudas siguen llegando. Tenemos que agradecer a la Xunta, a Deporte Galego, a la Deputación de Pontevedra, Concello de Vilagarcía y otras instituciones de la ciudad, que ponen su granito de arena, para completar junto con firmas privadas el presupuesto necesario para poder competir. Las familias son también muchas veces las que soportan también esta parte.
 


Pero realmente son embajadores en cada acto de las marcas Vilagarcía, Pontevedra, Galicia, España...
Antón: Sí, lo que pasa es que las estrategias comerciales de las grandes empresas van más enfocadas a grandes personajes públicos o a la promoción de marketing propiamente dicha de medios de comunicación. Los deportes minoritarios pueden tener alguna repercusión pero no llegan ni mucho menos a un Rafa Nadal o un Pau Gasol. Estamos en una zona intermedia donde se hace realmente complicado que una empresa apueste por un proyecto.

¿Además de deportistas de alta competición y embajadores hay que ser también vendedores de imagen y marca?
Antón: Básicamente sí. Nuestra estrategia para patrocinios es poder enseñar su empresa y sus productos en el entorno especializado y en el mundo. Promocionarlos para que la gente tenga a estas marcas como referentes y pueda consumir sus productos.

¿Y cómo es la situación de la vela en Galicia de cara al futuro?
Carlos: La pérdida de la Escuela Municipal de Vela ha mermado muchísimo la actividad de niños en el club. Además, la situación del propio club no es como en otras épocas. Hace unos años, cuando las dos cajas gallegas apostaban por la náutica, la actividad era muy distinta. Ahora cuesta sobrevivir y requiere más esfuerzo de los padres. Se ha abandonado y se debería de recuperar para que dentro de unos años pudiera volver a existir otra vez un número importante de figuras. De aquí han salido campeones de España y Vilagarcía llegó a ser la referencia gallega en vela.
Antón: Además esta ría se utiliza muy poco a nivel de ocio. Hay gente que sí la explota para su disfrute a coste cero y que tienen embarcaciones de hace muchos años, que ya están más que amortizadas. Puedes disfrutar de un medio como este que es un lujo y que en otros países, con menos condiciones a favor, como puede se Holanda o Alemania, las explotan muchísimo más que nosotros. Aquí el hecho de ser socio de un Club de Mar y tener un barco era símbolo de status y no de que te gustara navegar. Había y hay muchos barcos en los puertos que se utilizan un par de veces al año, cuando se debería utilizar una vez a la semana. Nosotros Navegamos todo el año, Igual que la gente que le gusta la vela. En España no hay una gran tradición.

Y como conclusión, echando la vista atrás ¿como recuerdan sus inicios en el mundo de la vela?
Carlos: Yo empecé con Antón. Nuestro padre quiso que hiciéramos un curso de vela y a Antón le hizo tilín muy pronto. Aquí ya casi no había flota y yo, como buen hermano pequeño, dije aquello de "si Antón quiere un barco, yo quiero otro..."
Antón: Yo empecé a los 14 años en Optimist. Recuerdo que nuestra abuela nos veía salir al mar y no entendía como llegábamos sin pescado a vasa. Nos preguntaba que hacíamos en el mar todo el día... Es una cultura, de trabajo, de sufrimiento y de tener cuidado con las condiciones climatológicas.
Hay familias de gente marinera que se ha vinculado a nuestro deporte y está viviendo de él. Puede ser generador de recursos económicos distintos a los tradicionales. Se crean puestos de trabajo pero hay que explotarlo.
Podríamos tener un turismo en Vilagarcía de ocio náutico, de montaña y de río. Creo que no hay mejor sitio que esta ría para practicar pádel-surf para hacer rutas.
En Dinamarca me encontré con dos chicas que iban con su macuto para hacer una ruta por la costa. Y aquí se puede hacer... pero hay que fomentarlo.
 

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