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Entrevista a José Coronado, actor español de Vivir sin permiso

Eduardo Apariz | Revista eSmás edición O Salnes Nº 4

ACTOR PROTAGONISTA DE LA SERIE “VIVIR SIN PERMISO
Entrevista a José Coronado, actor español de Vivir sin permiso

“La calidad de vida aquí es altísima”

Los productores de ‘Oeste, Vivir sin Permiso’ tienen claro que la comarca del Salnés es el personaje más importante de la serie. No es para menos: la apuesta estrella de ficción de Telecinco ha sido rodada íntegramente en localizaciones de la comarca. A llla de Arousa, Cambados o Barrantes han prestado sus particulares paisajes y escenarios a la serie que todas las quinielas señalan como el próximo éxito televisivo nacional. La cara visible de este proyecto, con permiso de Álex González, es José Coronado. El actor madrileño interpreta a Nemo Bandeira, un ex-narco que ejerce su autoridad e influencia en la comarca ficticia de Oeste. Contamos con la tremenda suerte de entrevistarlo   preguntarle acerca de su vida en el Salnés, la serie y muchos asuntos más.

Nos citamos en Moraña. Concretamente en el Pazo de la Toxeiriña, su casa en la ficción. Nos topamos a un Coronado con barba, traje chaqueta y muy buen aspecto, especialmente si tenemos en cuenta que ya suma sesenta primaveras. Acaba de salir del set de rodaje y, a pesar de su imponente presencia, se muestra como un hombre afable y de modales suaves.

¿Cómo ha sido tu vida en la comarca del Salnés?

No podría haber sido mejor, la calidad de vida aquí es altísima. El aire es puro, los paisajes son inolvidables y sus gentes desprenden calidez. Te diré que en la serie, mi personaje tiene que viajar a Madrid por unos asuntos, y en todo el viaje es incapaz de entender cómo puede haber gente que viva en ella, con su polución, el tráfico… Sois unos afortunados y no os lo termináis de creer.

¿En qué lugar de la zona te quedarías a vivir?

Hay tantos y tantos rincones maravillosos que quedarse con uno es una tarea muy difícil, creo que incluso imposible.
Porque por ejemplo, A Illa de Arousa es un paraíso natural incomparable, pero Cambados también es un pueblo precioso que desprende una personalidad brutal. Pero también me han encantado Vilanova, Ribadumia, Meis, Meaño… Es que vayas donde vayas, todo tiene su encanto y me gustaría mostrárselo a mi familia y ser su guía por estas tierras.

¿Con qué plato de nuestra cocina autóctona te quedas?

Tengo un problema, y es que por desgracia soy alérgico al pescado. Lo disfruto con la vista, con la retina, pero no con el paladar. Maldigo a los cerdos de mis compañeros (risas) cuando los veo hincharse a marisco. Pienso: “¡Qué bien debe de sentar eso cuando entre!”, y me da rabia no poder hacerlo, así que me tengo que quedar con los productos de la tierra que son de una calidad impresionante.
 


 

“el albariño es una cosa de locos”

Habéis puesto patas para arriba la comarca, ¿cómo has vivido la expectación que habéis despertado?

Profundamente agradecido. Cuando levantas expectación quiere decir que estás en movimiento, que tienes trabajo y que estás en el candelero. En Madrid la gente está más acostumbrada a las caras conocidas y puedes pasear con mayor tranquilidad, pero entiendo que aquí somos la novedad y la gente necesita hablarte, preguntarte y sacarse una foto. Álex González lo tiene un poco más complicado que yo porque con treinta años menos le interesa a un público ‘teenager’ más efusivo y torpe. Yo no me puedo quejar porque las muestras de cariño de los vecinos del Salnés son una bendición.

¿Llega a abrumar esa atención constante?

Hay mucha gente en el gremio que vive con abnegación la fama, pero yo no puedo estar de acuerdo con ese planteamiento: si el mundo está pendiente de ti es porque estás vivo.
Llevo muchos años en esta profesión, y a lo largo de mi trayectoria he podido constatar que hay épocas de vacas gordas y otras de vacas flacas. Existen momentos en los que no paras de trabajar y, por el contrario, hay otros en los que no te llama nadie. Eso es lo realmente duro: que el teléfono deje de sonar.

Fuiste nombrado Cabaleiro do Albariño, ¿cómo viviste esa experiencia?

¡Cambados es un pueblo fantástico! Allí tuve la oportunidad de comer con las autoridades y la experiencia fue realmente genial, con ese tipo de cosas te das cuenta de la importancia que tiene la cultura vitivinícola en vuestro pueblo. Además me llevé una muy buena impresión del presidente Feijoo, me pareció un hombre pragmático con las ideas muy claras.

Sabes que todo Cambados está deseando saber qué opinas del Albariño, ¿verdad?

Pues fíjate que yo soy más de tinto que de blanco, pero la verdad es que un Albariño en su temperatura, bien fresquito, es una cosa de locos. También creo que está rico el tinto de Barrantes. Como te decía, una cosa que me ha sorprendido mucho es la cultura del vino que se respira en el Salnés, es uno de los ejes vitales de la zona y eso se deja notar en el propio paisaje, es fantástico ver viñedos por todos lados y esto hace que sea un paisaje fantástico, con viñedos entre las montañas, bosques y el mar de fondo, increíble de verdad. No soy para nada un experto, pero con el paso de los años he ido refinando mi paladar y puedo afirmar, con rotundidad, que vuestros vinos pueden mirar a los ojos a cualquier vino del mundo.

¿Cómo ha sido rodar en Galicia durante estos seis meses?

Estar lejos de casa siempre es duro porque echas de menos a la familia, pero esta tierra tan maravillosa lo hace todo más fácil. Duro es bajar a la mina. Además la aceptación de la gente ha sido muy positiva. Date cuenta de que los rodajes, por definición, son súper invasivos. Cortas calles, te apropias de espacios, interrumpes el fluir cotidiano de las cosas… Los vecinos del Salnés han sido muy comprensivos.

¿La serie podría haber sido rodada en otro lugar?

Para nada. Galicia es un personaje más y no se podría cambiar por otro, la serie perdería su sentido si fuese de otra manera, con las brumas matinales y los paisajes verdes, también hay que decir que en la serie se han rodado muchos planos exteriores, más de lo normal en una serie de televisión.

¿Cuál es el punto fuerte de ‘Oeste, Vivir sin Permiso’?

Podría hablarte de sus altísimos valores de producción, las localizaciones del Salnés o también del buenísimo equipo humano que trabaja en ella. Pero creo que por encima de todo está el guion.
La historia que contamos en la serie es muy potente y tenemos la audacia de hablar de un tema inaudito en televisión: el alzhéimer.

 

“Mi personaje comienza a hacer fortuna traficando”

¿Cómo definirías a tu personaje, Nemo Bandeira?

Nemo Bandeira es un rey Lear, un Vito Corleone, un hombre poderoso con un gran imperio empresarial que nació de actividades ilícitas. Es un personaje con sus luces y sus sombras. En su entorno familiar es un padre ejemplar, tierno incluso, pero de puertas hacia afuera saca los dientes y no le importa dejar cadáveres en el camino para defender los intereses de su familia y su comarca. Este punto es importante, es un hombre que mira por su pueblo, un benefactor, pero también un cacique, según se mire.

¿Cómo de importante es el narcotráfico en la serie?

Mi personaje comienza a hacer fortuna traficando con tabaco y después otras sustancias. Empieza siendo un narcotraficante al uso pero termina derivando sus actividades al mundo empresarial. En el punto en el que empieza la serie, Nemo Bandeira ya es un empresario consolidado que ha dejado el tráfico de drogas atrás y posee una conservera y multitud de negocios legales. Si desgranásemos la serie por capas, el narcotráfico aparecía en una de las del fondo. No es un ingrediente esencial de la mezcla, lo verdaderamente clave es la trama familiar. Todos los familiares de Nemo Bandeira, su mujer, sus hijos, su ahijado… son personajes llevados al límite. Será muy interesante ver cómo se desarrollan estos conflictos en el seno de la familia.

¿Crees que el narcotráfico está presente en la vida cotidiana de la gente?

Lo he podido constatar, sí. Una vez, yendo en taxi, me pasó una cosa muy curiosa y es que el conductor miró a la calle y me dijo: “¿Ves a ese señor que está dándole el bocadillo a la niña?
Pues es narco”. En esta comarca todo el mundo sabe quién es quién y no solo eso, sino que muchos están perfectamente integrados en la sociedad. Es muy típico el narco que obtiene el dinero de forma oscura y luego, con la otra mano, lo lava y lo invierte en su comarca. La figura de ese narco-cacique sí que creo que es real, no tengo la menor duda.

¿Podría decirse que tu personaje es un gánster? ¿Sería capaz de matar?

Nemo Bandeira no es un sicario, ni nada que se le parezca. Él jamás se va a manchar las manos de sangre. Aunque si alguien tiene que caer por el bien de su familia o el de su comunidad, tampoco se lo piensa dos veces. Se podría decir que es un hombre pragmático que prioriza los fines sobre los medios.

Tu personaje es un hombre enormemente poderoso, pero al mismo tiempo está enfermo.

Es un hombre con un gran poder, pero al que el alzhéimer debilita. La enfermedad parece que lo condiciona enormemente en su vida diaria y sus familiares la sufren con él. Es bastante frecuente que le den ataques de furia en los que ni siquiera es capaz de reconocer a sus seres queridos y por ello hasta puede llegar a tratarlos mal.
La verdad es que el personaje es bueno porque tiene muchos matices.

Destacabas antes la audacia de la serie al abordar el alzhéimer, ¿cómo lo has abordado?

Con una responsabilidad tremenda. En la ficción te puedes tomar ciertas licencias, pero desde el principio intenté ser lo más riguroso posible. Incluso me reuní con doctores especialistas en el tema para poder absorber la máxima información posible. El alzhéimer es una enfermedad muy compleja y no quería ofrecer una caricatura, con estos temas hay que intentar tener rigor. Nuestra profesión nos ofrece, de vez en cuando  la posibilidad de poner en la palestra temas de alcance social y, cuando esto ocurre, hay que saber estar a la altura.
 


“Estoy seguro que habrá segunda temporada” 

¿Te fijaste en algún personaje real para darle forma a Nemo Bandeira?

Desde el principio traté de huir de la figura del narco y busqué más bien a un hombre de negocios, influyente y con cierta clase. La persona que escogí para inspirarme fue Amancio Ortega porque es un hombre que ha hecho muchísimo por su entorno, ha creado fundaciones y además es terriblemente sencillo.

 

¿Y además has buscado referentes en otras películas para interpretar a tu personaje?

No. A decir verdad, no son muchas las películas en las que se trate el tema del alzhéimer. Hay poquísimas, si acaso una americana protagonizada por Julianne Moore, ‘Siempre Alice’, pero poquito más. Si soy sincero, más que nada he visto documentales por lo que he comentado antes: porque he querido ser riguroso. Eso sí, he intentado no caer en la tentación de crear un personaje blanco, de pobrecito enfermo de alzhéimer, sino que le he imprimido oscuridad.

¿La enfermedad y el olvido lo van convirtiendo progresivamente en una mejor persona?

En la fase de la enfermedad en la que se encuentra el personaje, todavía conserva la mayor parte de sus recuerdos. En la etapa primera del alzhéimer las personas que lo padecen suelen olvidarse de lo reciente: qué han comido ese día, dónde han aparcado el coche... Por el contrario, conservan sus recuerdos de la infancia. Nemo se encuentra en este punto, no  le ha dado tiempo a volverse bueno.

¿Has compaginado el rodaje de ‘Vivir sin Permiso’ con algún otro trabajo?

Para nada, le he dado dedicación exclusiva. Hasta que terminamos en Navidad no me puse con otros proyectos. Uno de mis proyectos más inmediatos es el de narrador en la ópera de Iván el Terrible, dirigida por José Carlos Plaza. Luego trabajaré en una película dirigida por Miguel Ángel Vivas y después, si todo va bien, participaré en la segunda temporada de ‘Vivir sin Permiso’.

¿O sea que habrá segunda temporada de Vivir sin Permiso?

Todavía es pronto para decirlo, pero yo estoy seguro de que la va a haber y de que la serie tiene cuerda para rato.

A principios del año pasado sufriste un infarto de miocardio, ¿cómo te encuentras ahora?

Divinamente, ¡estoy hecho un roble!
Hace poco he ido a una revisión y me han dicho que todo está en orden. Tensión, colesterol… todo fantástico. Intento sacar el lado bueno de las cosas  que me pasan y este último percance me lo tomo como un aviso. Tengo sesenta años y, aunque mi genética es buena, ha llegado el momento de cuidarse.

¿Has empezado a llevar hábitos más saludables?

He llevado a cabo cambios, pero no tanto en lo referente a los hábitos en sí, sino a la manera en que me enfrento a la vida. Relativizo mucho más las cosas y mi escala de valores ha cambiado. Lo que antes me sobrepasaba ahora me provoca risa. Procuro disfrutar cada segundo y vivir el presente.

¿En qué fase de tu carrera te encuentras?

En este punto me considero experto. Llevo 33 años en el mundo de la interpretación y eso tiene que notarse quieras o no. Tengo una mochila cargada de experiencias pero todavía conservo la ilusión de aprender cosas nuevas cada día. Los más jóvenes del reparto también me insuflan esas ganas y ese querer seguir creciendo.

 

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