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Entrevista a Juan Carlos Platis

Redacción revista eSmás | revista eSmás Vilagarcía Nº34 Otoño 2021

El artista plástico Juan Carlos Platis
Entrevista a Juan Carlos Platis

 

Juan Carlos Platis, natural de Vilaxoán, lleva más de 25 años dedicado al mundo de la pintura y la escultura. Este artista plástico polifacético ha participado a lo largo de su carrera en más de 150 exposiciones en diferentes lugares del mundo. En los últimos años sus figuras realistas han inundado calles de Vilagarcía, e incluso playas de la zona.

 

¿Tus inquietudes artísticas surgieron ya cuando eras pequeño?

Efectivamente, no te podría decir ni el año. Es algo que hacía desde que era muy pequeñito. Era una necesidad, más que otra cosa. Y fue algo que mantuve a lo largo del tiempo. Con 9 años ya empezaba a ganar premios y a destacar en el colegio. Era algo innato, no buscaba un reconocimiento ni nada en especial. Y mantuve esa afición hasta el día de hoy.

 

¿Es algo que viene de familia?

En mi familia no había absolutamente nadie que se dedicase a este mundo. No sé de dónde me viene, es algo que me surgió dentro y fui desarrollando. Cuando era pequeño, mientras los profesores explicaban yo me dedicaba a pintarrajear las mesas y, muchas veces, cuando los compañeros iban a jugar en el recreo, yo me quedaba haciendo dibujos. Y aún a día de hoy esa sensación la sigo manteniendo. El arte es lo mismo que la vida y, en el fondo, nunca dejamos de ser niños. Lo que busca un niño, al final, es disfrutar, pasárselo bien y ser feliz, que es la clave de la vida.

 

Has trabajado mucho dando talleres y clases de pintura a niños. ¿Crees que es importante invitarles potenciar el descubrimiento del arte desde pequeños?

El arte es algo que dejamos muchas veces de lado. Yo estuve dando clases a niños en talleres y en colegios más de 20 años. Nunca es suficiente, porque es una necesidad que llevamos dentro. El arte hace que crezcas como persona y se desarrollan en ti una serie de cosas que te hacen ser mejor. Puede funcionar como terapia y como muchas cosas. Nunca es suficiente. Después de la pandemia noto que se están potenciando otras cosas y que se debería fomentar más el arte plástico. Debería haber concursos, como ya hubo aquí en Vilagarcía, se debería apoyar más a mis colegas artistas, etc. El arte es esa parte que parece que no está, pero, en realidad, siempre está. La ropa, la forma de peinarse... Todo es arte y tiene su belleza. El problema es que hay que saber verla y, para ello, hay que fomentarlo. Y, para esto, los niños son el comienzo de todo.

 

 

                     

 

Te defines como artista plástico. Has hecho pintura, escultura, incluso caricaturas. ¿Cómo definirías tu estilo?

Yo soy un poco atípico con respecto a mis colegas. Hago un poco de todo y, precisamente, eso explica que no busco nada. Ahora mismo estoy haciendo unas figuras muy realistas pero estoy convencido de que, a lo mejor, en un mes ya las dejo. Y eso que están teniendo éxito, pero me nace hacer otras cosas. Y seguiré haciendo lo que me apetezca en cada momento. Conozco a muchos artistas y todos tienen una línea muy definida. Creo que lo abstracto es lo que más me define y podría seguir por ahí. Gané varios concursos en Burela, en Cangas, el Isaac Díaz Pardo, en el Eixo Atántico me han seleccionado muchas veces, etc. O podría seguir con las caricaturas, que también tuvieron muchísima aceptación. Hice personajes de Vilagarcía, a tamaño de 1,20 metros: a Chano, Pete... Hice cabezudos, gigantes y, la realidad, es que hago lo que me apetezca.

 

Lo que sí está claro es que tu obra está muy influenciada por Galicia.

Por supuesto. Los artistas, a veces, hablamos de arte, pero dentro no hay más que una persona. Una persona que tiene sensaciones y una vida igual que la de otras personas. Cómo no me va a influir el sitio en el que nací o mi familia. Necesito trasladar a mi arte los tiempos en familia. Por ejemplo, cuando hacía abstracto era obra muy matérica, como queriendo reflejar mi tierra. Y qué decir de las figuras de las mariscadoras, por ejemplo. Yo vengo de una familia muy humilde, mi padre fue marinero, mi madre mariscadora y yo mariscaba con ella. Cuando hago ese tipo de trabajos lo vivo, lo siento y me traslada a esos momentos. Y, por supuesto a Vilaxoán, mi tierra, que es de donde eran mis padres y donde nací yo. Soy de los que piensa que, cuando uno se olvida de su origen, se pierde. Vayas donde vayas, hagas lo que hagas, no olvides de dónde vienes. Da igual que no tengas éxito, porque el éxito es ser tú mismo y triunfar como persona. Tener bondad, humildad y esa serie de valores que te inculcaron en el pasado, porque, si no, te pierdes. Y yo en el arte trato de mantener eso.

 

  

 

En los últimos años has sacado a la calle algunas de tus esculturas realistas hechas con poliester. ¿Cómo surgió esta idea?

Surgió a través de un amigo. Yo me freno mucho para hacer cosas y un amigo me propuso ponerlas en la calle. Yo ya venía pensando en ese tipo de cosas, pero a veces me cuesta lanzarme. Empecé con las mariscadoras, que las trasladé del cuadro a escultura a tamaño real. Por ahí empezó el tema y la sorpresa fue que gustaron bastante. También buscaba seguir investigando, seguir creciendo y salir de lo de siempre. Con esas figuras interactúas, por lo que la gente se identificó mucho y se hicieron muchas fotos. Después se me dio por empezar a reflejar grupos sociales como las mujeres maltratadas, los vagabundos, Moncho – que lo hice en silla de ruedas y lo paseé por muchos sitios-, etc. No lo hago con ninguna intención, me apetecía que la gente empatizara con las figuras y también echaba un poco de menos el arte figurativo aquí en Vilagarcía. Que hay gente que lo hace muy bien y es un orgullo vivir aquí, porque te empapas de todo lo que hacen.

 

Dentro de esas intervenciones, a principios de este año sacase cuatro figuras en diferentes posiciones para concienciar sobre el coronavirus y la importancia de cumplir con las medidas. ¿Cómo fue la reacción de la gente? ¿Fueron de las más sorprendentes?

Sí, durante la pandemia, mientras estábamos encerrados, se me dio por hacer algo que mostrara el sufrimiento, el dolor y todo aquello que tuviera que ver con estos momentos. Así creé figuras que reflejaban esa situación sobre la pandemia. Son figuras sin color, que viene de que nunca fui de colores llamativos en mis cuadros abstractos. Y las coloqué la primera vez en la Plaza de Galicia y muy bien. Después en Rey Daviña coloqué otras. A la gente le gustaron.

 

   

 

¿Consideras que el arte tiene que hacernos reflexionar?

El arte es el reflejo del tiempo que tu vives. Todo lo que hagas está reflejando algo de este momento. Separar el arte de la vida es una equivocación, porque hagas lo que hagas, de manera incosciente, vas a reflejar ese momento. A veces, dejar un poco de mí, como era mi intención con estas figuras, es reflejar el momento. Al hacer estas figuras sí, haces reflexionar, porque enseguida ves claramente lo que quieres decir. Yo estuve muchos años en el abstracto y es otro mundo. De la abstracción me hice muy aficionado a la grafología y tengo cantidad de muestras que me fue dejando la gente, porque yo siempre quise conocer al artista a través de su obra. Yo aprendí a interpretar las firmas, las letras y los trazos. Y cuando veía un cuadro ya sabía cómo era el artista. Siempre trato de valorar el arte abstracto viendo el conjunto de la trayectoria del artista.

 

¿Es complicado hacer llegar el arte a la gente? ¿Hay que salir a la calle?

Yo creo que ser originales, investigar, innovar y aportar es algo muy bueno. Yo de niño era bastante tímido y el hecho de sacar la obra a la calle, como estoy haciendo ahora, es una vía para acercarme, pero también me lo pide el arte. Yo creo que hay que buscar y no tener miedo. Cuando uno está seguro de si mismo, ¿por qué no hacerlo? Siempre con respeto al arte en general, a los artistas, al público y a ti mismo. Buscar caminos humildemente es bueno. Creo que es la actitud de la vida. A mí me pueden pasar cosas malas en el arte, pero pase lo que pase voy a seguir. Quiero tanto al arte que me da igual lo que me pase o lo que me hagan. Aunque esté en la luna yo voy a seguir trabajando. Cuando yo saqué las obras a la calle no sabía qué iba a pasar, pero era algo que me apetecía y me daba igual.

 

       

 

¿Tiene buena acogida tu arte entre los vilagarcianos?

Eso espero. Y si la tiene, estoy feliz, porque lo hago con todo mi corazón, humildemente y sin interés de nada, ni de fama ni de dinero. Simplemente con todo el cariño del mundo, porque con esos sectores que trato de reflejar: los ancianos, las mujeres maltratadas, Moncho en silla de ruedas, una enfermera de la UCI... intento reflejar lo que estoy viviendo. Lo que venga después me da igual.

 

¿Qué nuevos proyectos tienes entre manos?

Esa es la pregunta del millón. Yo desearía seguir trabajando, hacer cosas bonitas que me salgan del alma y me hagan feliz. A mí la cabeza me anda a mil por hora y tengo cantidad de ideas para hacer que sé que podrían tener éxito. Pero no tengo prisa, quiero disfrutar del camino. Lo más bonito es disfrutar de cada paso que das, de mirar para un lado y disfrutar del momento. Porque eso te da mucha paz. Proyectos sí que tengo, me encantaría el continuar con las figuras, buscar una línea más personal mía. Porque en la figuración llevo muy poco, necesitaría tiempo para desarrollar. Y tengo ideas de ir variando hasta conseguir un estilo mucho más definido.

 

             

 

 


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