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Entrevista de Álex González, actor español de Vivir sin permiso

Redacción revista eSmás | Revista eSmás Vilagarcía Nº 20

Desde el verano pasado Vilagarcía ha tenido una estrella de la televisión nacional como un vecino de excepción
Entrevista de Álex González, actor español de Vivir sin permiso

Desde el verano pasado Vilagarcía ha tenido una estrella de la televisión nacional como un vecino de excepción: nada más y nada menos que Álex González ha estado viviendo en nuestra ciudad con motivo del rodaje de la próxima bomba de ficción que estrenará Telecinco: ‘Oeste, Vivir sin Permiso’.
El actor madrileño se sale de su registro habitual para dejar atrás al buenazo arquetípico y se atreve con un villano, Mario Mendoza, el hijo adoptivo del capo Nemo Bandeira (José Coronado) y abogado de la familia. Cuando se descubre que Bandeira tiene alzhéimer y se abre una pugna por decidir al próximo jefe del imperio, Mario se cree el mejor posicionado, pero nada más lejos de la realidad: Bandeira opta por uno de sus hijos biológicos, a pesar de estar peor preparado. Este  hecho despierta una sed de venganza de proporciones titánicas en el personaje de Álex González. Hablamos con él de este asunto, y de muchos más, en el Pazo da Toxeiriña, en Moraña, casa de Nemo Bandeira en la ficción. Uno podría hacerse una imagen equivocada de Álex González debido al sambenito de estrella adolescente que arrastra, pero nada más lejos de la realidad, se presenta como un hombre sencillo e incluso con cierto punto de timidez.

¿Cómo ha sido tu estancia en Vilagarcía de Arousa?

Para mí Vilagarcía es un lugar perfecto. No sé cómo le puede sentar a la gente esto que voy a decir, pero tiene lo mejor de una ciudad y lo mejor de un pueblo. Cuando digo ciudad es porque tiene todas las facilidades que te ofrece una urbe, pero hablo también de pueblo porque, a la vez, la vida aquí es mucho más tranquila que en las ciudades. El resultado de esta mezcla no podría ser mejor.

¿Cuáles han sido los lugares que más te han gustado de esta ciudad-pueblo, como tú la defines?

Muchos. He estado viviendo cerca de Faxilde y me ha encantado esa zona, entre otras cosas porque me gusta mucho hacer deporte y coger la bicicleta, así que la he disfrutado tremendamente. Soy un enamorado de Carril y allí he descubierto unos restaurantes espectaculares. Aunque nos pasamos los días rodando, siempre he intentado sacar tiempo para hacer un poco de turismo y descubrir todo su encanto.


“Vilagarcía nos ha acogido con mucho cariño y con mucha generosidad”

Has podido conocer la ría de Arousa por tierra y mar ¿no es cierto?.

Pues la verdad es que sí. La he conocido no solo rodando la serie, sino que también he tenido la oportunidad de hacer submarinismo con mi amigo Jesús Calleja. Tuve la suerte de poder ver la ría desde arriba en helicóptero y por debajo mientras buceaba, y la verdad es que ser capaz de conocerla de esa manera es una auténtica gozada, seguro que ni siquiera la mayor parte de la gente que vive aquí lo ha podido hacer, así que me siento un privilegiado.

Además del paisaje, habrás tenido tiempo de probar nuestra célebre y envidiada gastronomía. ¿Con qué te has quedado?

Conocía las navajas, pero no es lo mismo probarlas fuera que comerlas aquí, porque no conocía cómo se cocinan y el sabor no tiene nada que ver. Otra cosa que me ha fascinado han sido las almejas, pero la verdad es que todo el pescado y el marisco de la ría de Arousa es espectacular. No hablo solo de la materia prima, sino también la forma de cocinarlo. Son sabores que nunca has probado hasta que has venido aquí.

¿Cómo has vivido la expectación que habéis generado en nuestra zona?

La verdad es que Vilagarcía nos ha acogido con mucho cariño y con mucha generosidad, ¡y eso que los rodajes son muy invasivos! La gente de esta ciudad nos ha hecho sentir uno más de la familia y hablo en nombre de todo el equipo de la serie cuando digo que estamos muy agradecidos.

De lo que más se está hablando, al menos aquí, es del retrato que hace la serie del narcotráfico.

En la serie sí que se habla algo del narcotráfico, pero se le está dando mucho más bombo de lo que realmente es. Sí que hay algunas pinceladas y se deja entrever que hay algo ahí, pero no es un tema principal y si se toca, se hace de pasada. Sé que esto va a desilusionar a muchas personas porque ha generado muchísima expectación, pero no me gustaría llevar a nadie al engaño y que después se lleven una sorpresa en el mal sentido.

Háblanos de tu personaje Mario Mendoza, ¿cuál es su papel en la serie?

Mario Mendoza es el ahijado de Nemo Bandeira y trabaja como abogado de la familia. Desde que diagnostican a Nemo, él está convencido de que lo van a seleccionar para que se quede con sus negocios porque considera que es el más preparado. Pero, como pasa muchas veces en el mundo real, a quien eligen es a un hijo biológico de Nemo Bandeira que, vale, sí que tiene algunas capacidades para ser jefe, pero le falta algo de sangre. Con la frustración que le genera toda esta situación, a Mario Mendoza empezará a brotarle un lado oscuro que va a dar mucho juego. Se podría resumir la historia de mi personaje como la de un hijo que anhela que su padre lo quiera, pero que no encuentra ese amor que necesita.

Cualquiera pensaría en un drama clásico al leer el argumento.

Y seguramente tengas razón. Otra de las diferencias que hay entre esta serie y ‘El Príncipe’ es que en esta última había mucho amor, pero solo en el plano romántico. Por el contrario, ‘Vivir sin permiso’ habla de otro tipo de amor, un amor paterno-filial que es mucho más complejo porque mientras que Nemo Bandeira solo quiere amistad, Mario está deseando que se le reconozca como su hijo. Al menos eso es lo que yo pienso, cuando has estado tanto tiempo metido en la piel de un personaje ya no sabes si hablas desde tu persona o desde tu personaje. ¡A saber lo que ocupa José Coronado sobre esto! (risas)

¿Crees que Mario es una persona vengativa?

Muchísimo, hasta que veas la serie no te podrás imaginar cuanto. De todos modos, no me gusta juzgarlo demasiado porque esta serie refleja muy bien a las personas: en realidad, no hay buenos ni malos, sino personas que hacen cosas buenas y hacen también cosas malas, y cada uno de ellos tiene motivos para hacer lo que hace, incluso cuando se equivocan o hacen lo que no deberían. De todos modos, sé que desde un punto de vista externo a mi personaje se le cataloga más bien como un villano que como un héroe, y es una persona que cree que el fin justifica lo medios pase lo que pase.
Tiene muy claras sus ambiciones tanto en lo profesional como en el plano personal y es increíblemente ambicioso en todos los ámbitos, incluso también en el amor. El guion de ‘Vivir sin permiso’ es muy bueno por muchas razones, y una de ellas es que puedes ver perfectamente de dónde nace las heridas de los villanos, al menos las de Mario muy claramente. Es una herida que se construye desde la ambición y también desde la falta de correspondencia del amor de su padre. De esas dos cosas surge este pequeño monstruo que es Mario Mendoza.

Interpretar a Mario Mendoza ha debido de ser muy satisfactorio.

Sí, y cuanto más avanzado ha estado el rodaje más lo he ido disfrutando. Pensaba que el disfrute vendría desde el primer día, pero me llevé una sorpresa al descubrir que no, que en realidad el principio sería difícil. ¡Y eso que venía con los deberes hechos y con el personaje construido! Pero a la hora de ponerme a rodar, me resultó algo difícil encontrarle el punto. Es que es un personaje lleno de matices y muy alejado a lo que he ido interpretando hasta ahora. Darle vida a Mario Mendoza ha sido un salto al vacío y, sin duda, el personaje más difícil de todos los he hecho hasta el momento:  cuando sales de tu zona de confort es cuando creces profesionalmente de verdad, pero no solo en la interpretación, en cualquier trabajo. Es un caramelo de personaje, y por lo tanto te exige que te dejes la piel con él. Yo creo que después de este papel soy mejor actor. No sé si soy bueno o malo, pero desde luego sí que soy mejor.

¿Por qué ha sido tan difícil?

Porque es mucho más fácil hacer del prototipo de bueno y quedar bien con el público que hacer del prototipo de malo. Además, para hacer una buena interpretación de Mario tuve que mirarme mucho al ombligo y descubrir lo que conocía de la ambición, de la traición y de todas las pasiones oscuras  y complejas que lo mueven y que en gran medida me resultaban desconocidas. Ha supuesto sumergirme en un lado oscuro que en la vida normal nadie experimenta, pero que siendo actor en ocasiones tienes que explorar.

“Yo creo que después de este papel soy mejor actor”


 

¿Y cómo has sido capaz de tomar las riendas de ese personaje tan distante a ti?

Pues como casi todos los retos, basta que no busques algo para que lo acabes encontrando y que sea justamente lo que necesitabas. Sí que tenía una intuición, pero no me imaginaba a dónde iba. Por ejemplo, recurrí al personaje de Tom Cruise en ‘Magnolia’, ya que había cosas en él que me interesaban, al igual que a ‘El Padrino’, especialmente el personaje que interpreta Tom Hagen, por citar un par de ejemplos. En cuanto a la técnica, sabía perfectamente lo que debía hacer, pero era incapaz de llevarlo a mi actuación. Inconscientemente, el que me iba viniendo una y otra vez era mi personaje en ‘El Príncipe’, pero no era lo que quería porque lo que buscaba era algo distinto y no me sentía cómodo. Así que empecé a hacer ejercicios en casa para buscar expresividad corporal y soltarme  cuando recurrí a ‘El Lobo de Wall Street’ porque entendí que tenía que buscar algo mucho más loco y, en esta película, hay cosas muy locas como que en una escena Leonardo DiCaprio lleva pantalones y en la siguiente no, pero no porque sea un fallo sino de una manera intencionada. Gracias a esta película comprendí que ‘Vivir sin permiso’ tenía que ser la serie en la que me tenía que  dejar llevar.

A lo largo de esta entrevista has mencionado ‘El Príncipe’ varias veces. Parece que las comparaciones son inevitables, pero ¿qué semejanzas encuentras realmente entre ella y tu trabajo en ‘Vivir sin Permiso’?

Entiendo que las comparaciones están ahí ya que ambas historias han salido de la pluma de Aitor Gabilondo y porque en las dos series trabajamos José Coronado y yo, pero la verdad es que no tienen mucho que ver. En el caso de ‘El Príncipe’, por un lado estaba la historia de amor y, por el otro, la trama del yihadismo. Yo creo que ‘Vivir sin Permiso’ es una serie de personajes.
Hay un desencadenante que es el diagnóstico de la enfermedad de Nemo Bandeira y a partir de ahí cada personaje inicia su propio proceso.
Quizás esta serie es un poco más  madura. ‘El Príncipe’, siendo policíaca, tenía un ingrediente muy bonito, hasta se podría decir que fabuloso. Sin embargo, el tono que tiene ‘Vivir sin Permiso’ es mucho más realista. Así lo veo yo, igual Aitor Gabilondo me mata por decir esto (risas). De todos modos, visto el gran éxito que tuvo ‘El Príncipe’, que las comparen puede incluso ser  muy positivo.

¿Cómo recomendarías la serie a un amigo o familiar?

Pues sí, se la recomendaría a cualquiera de mis amigos y hasta a mí  mismo. ‘Vivir sin Permiso’ es la serie que me gustaría consumir aunque no  hubiese trabajado yo en ella. Tiene un componente de realismo que hace que se desmarque de otras series y también es una historia muy humana. Sin duda su principal punto fuerte es el guion porque es capaz de juntar varias temáticas creando algo nuevo. Es una serie que habla del poder, de la traición, del amor complejo… Pero a la vez también tiene mucha acción.
Además, en las historias de Aitor Gabilondo los personajes no acaban donde empiezan, hay un arco, una evolución, ocurren muchas cosas y hay muchos giros. Eso como actor es una gozada porque el material es  tremendamente jugoso.

“Vivir sin Permiso es la serie que me gustaría consumiraunque no hubiese trabajado yo en ella”

 

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