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La capilla de San Mauro

Redacción revista eSmás | revista eSmás O Salnés 38 Otoño 2026

La capilla fue construida a finales del siglo XV por iniciativa de Pedro Buceta Barba Figueroa.
La capilla de San Mauro

En Vilanova de Arousa se encuentra la capilla de San Mauro. Hoy, su estado recuerda el paso del tiempo y las transformaciones sufridas por el patrimonio local, pero sus piedras todavía permiten acercarse a una parte de la historia de la villa. La capilla fue construida a finales del siglo XV por iniciativa de Pedro Buceta Barba Figueroa, cuya casa solariega se encontraba en las proximidades. En sus orígenes recibió el nombre de ermita de Nuestra Señora de los Barreiros, y durante generaciones los habitantes de la casa estuvieron vinculados a su culto.

Uno de los elementos más destacados del edificio era su fachada. Sobre el pórtico, formado por un arco de tres puntos, se encontraba una hornacina con la imagen de la Virgen de las Angustias. A ambos lados aparecían San Juan y San José de Arimatea, mientras que en los laterales podían verse los bustos de San Pedro y San Pablo. Una pequeña espadaña coronaba el conjunto y albergaba el esquilón.

Pero la capilla también guarda memoria de quienes fueron enterrados en ella. En el espacio del altar mayor existían tres sepulturas. Dos de ellas contaban con figuras yacentes, mientras que otra mostraba las insignias de un personaje eclesiástico: una mitra, las llaves y una soga formando un lazo. Otra de las representaciones correspondía a un caballero vestido con la indumentaria de su época y sosteniendo un rosario, y una tercera mostraba a un caballero con el hábito de San Francisco.

Entre estas lápidas destacaba una inscripción que todavía permitía identificar a uno de los enterrados: “AQUÍ YACE EL RECTOR Y CLÉRIGO DE SAN MIGUEL DE DEIRO”. La historia de estos enterramientos se relaciona también con Alberto do Rego y María Patiño, vecinos de San Miguel de Deiro. Hacia 1590 realizaron una donación de terrenos a la ermita destinada a garantizar la celebración de diferentes misas a lo largo del año.

La historia de San Mauro, sin embargo, no terminó con su época de esplendor. Durante las décadas de 1950 y 1960, la capilla fue vendida a unos industriales conserveros de Vilanova. Posteriormente, el espacio sufrió transformaciones relacionadas con la instalación de un pozo y un depósito elevado sobre el ábside. Según la información conservada por la parroquia, durante aquellas obras se profanaron las tumbas. Las lápidas, no obstante, habrían sido conservadas y, según testimonios de vecinos, permanecían arrinconadas en un lateral del edificio. Finalmente, la puerta de la capilla fue tapiada con cemento.

A su historia se suma la de un crucero que se encontraba originalmente junto a la capilla y que posteriormente fue trasladado a la actual Plaza de San Mauro. La capilla de San Mauro es, en definitiva, mucho más que un antiguo edificio religioso. Sus restos conservan la memoria de una familia, de antiguos enterramientos y de las prácticas religiosas de otras épocas, pero también cuentan la historia de cómo el patrimonio puede transformarse. Recuperar su historia permite devolver a la memoria colectiva un lugar que forma parte del pasado de Vilanova de Arousa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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