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La Dieta Atlántica

Redacción revista eSmás | Revista eSmás Vilagarcía Nº 9

¿Alguna vez has oído hablar de la dieta atlántica?
La Dieta Atlántica

Lo cierto es que no es una novedad, puesto que son muchos los nutricionistas, cocineros y demás profesionales que llevan más de diez años defendiéndola y hablando de sus beneficios. Lo que está claro es que la nuestra es una dieta diferente a la mediterránea, aunque igual de saludable y, cada vez, también más popular.
La dieta atlántica no es una dieta en sí e incluye una serie de recomendaciones, consejos de vida y hábitos alimenticios que tienen la salud como eje principal. La idea es encaminar al que la siga hacia un consumo de ciertos alimentos en determinadas porciones. Todo ello aderezado con ejercicio y mucha agua. ¿Cual es la clave de la dieta atlántica? Pues básicamente usar en ella los productos que nacen y crecen en este litoral bañada por el océano del mismo nombre.

Claves

La característica principal de la dieta atlántica es que en ella se consume una mayor cantidad de proteína respecto de otras dietas similares, como la mediterránea. ¿De donde procede esa proteína? Pues aunque se aconseja el consumo de pescado, la proteína viene más del consumo de carnes rojas, además de huevos, lácteos y legumbres variadas.
Lo cierto es que en la dieta atlántica el consumo de pescados y mariscos también es más elevado, al igual que los hidratos de los cereales, patatas y legumbres. Claro está que esta dieta, como ocurre con otras, se fija en el entorno más cercano, como son los recursos que se pueden obtener del mar y los ríos, claves a la hora de definir el tipo de productos que encontramos en el litoral gallego.
Como cabía esperar, otros aspectos de la dieta atlántica son muy similares a los de la mediterránea, como son el consumo de frutas y hortalizas, la utilización de aceite de oliva para cocinar y como aderezo la realización de ejercicio o el consumo de agua.
De esta forma, y al igual que lo tiene la dieta mediterránea, la dieta atlántica ha creado también su propio decálogo.

El decálogo de la dieta atlántica

1) Consumo muy elevado de pescados (de mar y de río) y mariscos (moluscos y crustáceos) que constituyen la gran reserva actual y natural del Atlántico. Se recomienda el consumo de pescado y marisco de tres a cuatro veces a la semana en las diferentes etapas de la vida.
2) Consumir alimentos vegetales en abundancia: cereales, patatas y legumbres constituyen un básico en esta dieta como la mejor manera de conseguir un perfil calórico recomendado. De hecho lo ideal es que el 50 % de la energía total consumida lo sea en forma de hidratos de carbono complejos para favorecer también un mayor aporte de fibra.
3) Consumo elevado de frutas y hortalizas. Se recomienda el consumo de una amplia variedad de frutas, sobre todo manzanas y cítricos. De las hortalizas, conviene mantener el consumo de las del género Brassica (repollo, berzas, grelos y nabizas), además de judías, pimientos, cebollas, zanahorias, guisantes y ajos.
4) Utilización de aceite de oliva como principal grasa culinaria, especialmente como aderezo en crudo.
5) Consumir diariamente productos lácteos. Son excelentes fuentes de proteínas de alto valor biológico, minerales (calcio o fósforo) y vitaminas. De forma adicional, el consumo de leches fermentadas está asociado a una serie de beneficios para la salud al aportar microorganismos capaces de mejorar el equilibrio de la micro flora intestinal.
6) Consumo de carnes, importante, pero siempre con moderación. Es recomendable que se consuman las carnes magras que formen parte de platos a base de verduras, legumbres o patatas. Eso sí, no debe abusarse de las mismas y combinarlas con otro tipo de alimentos de forma periódica.
7) Se recomienda la ingesta abundante de líquidos, sobre todo de agua como bebida de excelencia. El vino se ha de tomar a través de un consumo moderado, responsable e inteligente, y reservándolo a las comidas.
8) Gusto por la sencillez en la preparación de los alimentos para mantener la calidad de las materias primas y, por tanto, el valor nutritivo. El empleo de la cocción, la plancha, la fritura en aceite de oliva o las técnicas de empanado no desvirtúan las características organolépticas y nutritivas de las materias primas de la dieta atlántica.
9) Mantenimiento de los hábitos alimentarios tradicionales atlánticos. Se sabe comer y se disfruta de ello. Una fórmula idónea para decir aquello de “comer es un placer”.
10) Realizar actividad física todos los días es tan importante como comer adecuadamente. El ejercicio se ha convertido en una parte fundamental de la vida de aquellas personas que quieran mantenerse “sanas” y “en forma”. Comer bien, en exclusiva, ya no basta.

Lo cierto es que en una época en la que lo que comemos se ha convertido en uno de los temas preferidos de nutricionistas y expertos en la salud la dieta atlántica gana puntos. La riqueza de los productos, fundamentalmente los frescos, que pueden encontrarse en el mar y en la tierra del litoral atlántico gallego hacen que cualquier persona con unos mínimos conocimientos culinarios y con el decálogo en mano, puedan llevar una vida sana según lo que comen. Eso sí, sin olvidarse de la importancia que, sobre todo en vidas fundamentalmente sedentarias, ha adquirido la práctica de ejercicio para sentirse totalmente bien con uno mismo.

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