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La estancia del pintor Sorolla en Vilagarcía

Victor Viana | Revista eSmás Vilagarcía Nº 21

Elegí Villagarcía por ser más popular, más conocida, por su hermoso horizonte
La estancia del pintor Sorolla en Vilagarcía





E
n julio del año 1915, uno de los pintores mas importantes de España, Joaquín Sorolla y Bastida, llegaba a Vilagarcía para pintar un mural que representaría a Galicia en el conjunto pictórico que le había encargado Archer Huntington para la Hispanic Society.

Archer Huntington era uno de los hombres más rico de los Estados Unidos, y su amor a todo lo hispano le había conducido a formar un museo con todo tipo de arte español: pinturas, esculturas, orfebrería, joyas, fotografías, etc. que llamó “Hispanic Society”.

Siendo joven, había llegado a Coruña para recorrer la península, impresionando al carabinero del puerto con su gallego macarrónico y su colosal estatura y pelo rubio. Por ello dijo el guardia: “Na miña vida vin outro…..”. Tan impresionado quedó Huntington de la belleza gallega y la variedad paisajista de España, que se decidió a contratar con Joaquín Sorolla una serie de cuadros que representaran a todas las regiones de España.

Con tantos lugares impresionantes que podía elegir Sorolla para el cuadro que representara a Galicia, sencillamente se decantó por Vilagarcía, a donde llegaría en el mes de julio de 1915, de acuerdo con la edición del 9 de julio, del periódico “Galicia Nueva”.
Decía concretamente que “El insigne pintor valenciano Don Joaquín Sorolla, se encuentra entre nosotros con su distinguida familia”, a lo que artista contestaría que “necesito trasladar al lienzo algo de lo típico de esta tierra, y Villagarcía me pareció muy a propósito para la consecución de mis deseos, y lo que ahora quiero, es un lugar tranquilo y soleado en que poder trabajar a la vista de los modelos vivientes que buscaré entre la gente del campo y el mar”.

Unos días después, le visitaría Daniel Porto, al cual le dijo Sorolla que “tengo el encargo de pintar el friso de un gran salón, del museo hispano erigido en Nueva York, dedicado a la cultura española, por la sociedad hispanófila, que preside el ilustre admirador de España, Mr. Huntington”, y tras explicarle que el friso tendría “setenta y pico metros de largo”, le dijo que “elegí Villagarcía por ser más popular, más conocida, por su hermoso horizonte, y porque deseo caracterizar el escenario de mi cuadro, con el fondo de esta bella ría”.


Esta entrevista de Daniel Porto a Sorolla, no sirvió para que Vilagarcía fuera más conocida, ya que algún tiempo después entrevistó a Sorolla el conocido escritor Pérez Lugín, que además salió en un periódico nacional. En esta última entrevista, Sorolla comentaba que Galicia era la región más difícil de pintar por las rápidas evoluciones del clima, tan diferente del sol constante de Levante al que el pintor estaba acostumbrado. Es esta última la entrevista más conocida del famoso pintor.

“Las personas que salen en el cuadro, eran todas conocidas en Vilagarcía”


Pasados muchos años, en la década de 1980, tuve la suerte de conocer al profesor de arte de la universidad de Nueva York Manuel R. Vega, de vacaciones en Vilagarcía, en casa del abogado José Luis Sobrido, familiar suyo, el cual me dijo, que su abuelo Eleuterio Vega, le había construido a Sorolla un tablado, un andamio y un toldo para que el pintor pudiera realizar su trabajo con tranquilidad. A la vez, le había presentado a su hijo Manuel Vega (padre del profesor Manuel R. Vega) el cual acompañaría a Sorolla como una especie de asistente, ya que se encargó de llevar los pinceles y paletas, así como servirle de interprete en las conversaciones que Sorolla mantenía con los paisanos. 

A los dos meses de la llegada del pintor valenciano a Vilagarcía, el cuadro “La Romería” estaba terminado, y antes de su marcha, Sorolla le pidió a Eleuterio Vega que dejara que su hijo marchara con el pintor, para servirle de asistente dada la extraordinaria seriedad y eficacia que el joven Vega había tenido con Sorolla.

El padre le negó el permiso, debido a la corta edad del muchacho y los viajes a tierras extrañas que sin duda debería de hacer. Curiosamente y tras emigrar a Estados Unidos, el nieto llegaría a ser profesor universitario de arte además de pintor, gracias al cual conocemos todos estos detalles de la estancia de Sorolla en Vilagarcía.

 Pasados unos meses el profesor Manuel R. Vega me envió por correo un extenso trabajo sobre la estancia de Sorolla en Vilagarcía, así como un comentario crítico sobre el cuadro que pintó, titulado “La Romería”, y varias fotos tomadas en dicha época.

Gracias a los informes del profesor Vega, podemos saber que las personas que salen en el cuadro “La Romería”, eran todas conocidas en la Vilagarcía de principios de siglo: Carmen Galbán, Manuel Novás, Dolores Novás y Lucia Vega, hermana de su padre, que acompañó a Sorolla como ayudante.

 Me dijo también, “el paisano que aparece con barbas en la parte izquierda del cuadro, por delante del árbol, junto a las vacas y que tiene un palo en la mano, fue escogido en la feria  de ganado de Villagarcía. El gaitero que aparece en el cuadro era nativo de la zona, famoso al parecer a principios de siglo, y que al parecer se llama “O Xubieiro” o “Asubiador”.

Sobre el comentario crítico del cuadro “La Romería”, el profesor Manuel R. Vega, terminaba su informe diciendo que: “Uno, tiene que admirar la intensa vitalidad y el sentido de alegría que produce Sorolla en el ambiente del cuadro llamado “Galicia” (es el otro nombre con que es conocida esta pintura).

Con grandes aciertos de pintura suelta, dando forma su creación, el artista despega su técnica, su destreza y su entusiasmo, que sobresale por la poesía de la naturaleza. Su visión de Galicia, es verdaderamente un tributo a Villagarcía.

El pueblo puede estar orgulloso de este cuadro tan magnífico que nos habla a todos, de la hermosura de su paisaje bendito, con sus cosechas de valles y montes, y la riqueza de sus rías y bahías. Pero más que nada, nos habla del encanto, la dignidad y el alma de sus habitantes de nuestra Villagarcía”.

 

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