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La Evolución del Gusto por la Carne en Vilagarcía

Redacción revista eSmás | Revista eSmás Vilagarcía Nº 16

Si pensamos en la Vilagarcía de hace 30 años, seguramente la gran mayoría de personas que comían o cenaban fuera pensaban en consumir una buena carne
La Evolución del Gusto por la Carne en Vilagarcía
 

Si pensamos en la Vilagarcía de hace 30 años, seguramente la gran mayoría de personas que comían o cenaban fuera pensaban en consumir una buena carne. En la carta de los restaurantes no podían faltar el churrasco de cerdo, los pinchos morunos o un buen guiso de cordero, aunque tradicionalmente el plato estrella era justo el churrasco de cerdo, hecho a la brasa en una parrilla tipo horno con brasa de carballo. Se solía acompañar siempre con unas patatas fritas y ensalada, todo ello bien regado con vinos del país, ya fuesen blancos o tintos, y con menos variedad que hoy en día.

En la actualidad, comer fuera sigue estando bastante identificado con la carne, aunque el sector ha evolucionado hasta el punto en que las cartas presentan muchísima más variedad. El churrasco de cerdo a la brasa sigue triunfando pero tenemos la suerte de poder degustar otros manjares. El churrasco de ternera tiene cada vez más adeptos, así como otras carnes de importación como el angus, muy sabrosa y demandada, o un buen chuletón de vaca o ternera gallega para los más osados, codorniz, pollo picantón… Y qué decir de las hamburguesas gourmet, una de las últimas modas en el sector y cada vez más en auge. La evolución de las cartas es evidente, así como la mayor elaboración de los platos y variedad de los vinos con los que acompañar nuestros platos, todos ellos con denominación de origen y garantías de su calidad.

 

La popularidad de las carnes como elección de buena parte de los comensales se puede evidenciar todavía más si atendemos a los kilos que se pueden llegar a consumir a la semana en Vilagarcía en un solo establecimiento especializado: 800 kilos de cerdo, otros 250 kilos de ternera gallega, 200 kilos más de carne de importación como el angus y todo ello sin contar los ibéricos, un fijo en prácticamente todas las mesas. Todo ello nos hace pensar que para la inmensa mayoría de comensales la carne seguirá siendo un alimento a tener en cuenta, y que seguirá teniendo una gran demanda dentro de otros 30 años, por fijar un objetivo a corto plazo, en sus múltiples variedades de elaboración. Aunque de una cosa podemos estar muy seguros: el churrasco de cerdo o de ternera nunca estará tan sabroso como preparado a la brasa, sea hace 30 años, hoy en día o en el futuro.





 

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