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La Fiesta del Agua no es una fiesta, es un sentimiento

Fátima Frieiro Santaya | Revista eSmás edición Vilagarcía Nº 5

La Fiesta del Agua nacía sin la ahora conocida como "zona húmeda"
La Fiesta del Agua no es una fiesta, es un sentimiento
 
Fue desde una ventana de la céntrica calle Romero Ortiz desde donde se derramaron, un caluroso 16 de Agosto del año 1981, las primeras gotas de la ahora conocida como Fiesta del Agua. Los jóvenes que en aquel entonces vestían la camiseta de la peña de "Os Gloriosos" no eran conscientes de que se había creado el germen de lo que constituye la cita anual más multitudinaria de la capital arousana. La celebración nació sin pomposidad, sin intermediación institucional y fruto, sobre todo, de las ansias de las nuevas generaciones de aquel entonces de hacer frente a un vacío cultural que impregnaba los primeros años de la recién estrenada democracia.

Desde hacía ya unos años "Os Gloriosos" solían participar activamente en la otra cara de la celebración festiva del San Roque. Entre sus componentes estaban nombres implicados en la vida sociocultural de la ciudad que años más tarde serían la cara visible de las fiestas y las manos del esfuerzo entre bambalinas. Las peñas hacían el contrapunto perfecto a la solemne y callada procesión que acompañaba a la imagen desde Santa Eulalia a la capilla y a la que seguía la celebración en la calle y, especialmente, en los bares. Establecimientos emblemáticos como el Tuco, el Xesteira, el Xentes o el Un Bar (hoy ya desaparecidos) eran testigos de la diversión de peñas como "Os Gloriosos" o los "Zeppelin" que prolongaban la celebración hasta bien entrada la tarde.


No se sabe si el ánimo de la fiesta, si las ganas de revolución y de cambio de los 80 o la simple casualidad fueron los que provocaron que lo que en 1981 había empezado como un mero juego para hacer frente a las altas temperaturas se convirtiera en muy pocos años en una auténtica "fiesta del pueblo". El germen sembrado en el 81 tendría sus primeras consecuencias en el San Roque de 1983. Fue entonces cuando un grupo de jóvenes arrojaba al agua de la fuente del Obelisco (hoy Plaza de Galicia) a un guardia, mientras que otros disfrutaban a su aire tirándose al agua, e incluso champán, por doquier. La gracia no sentó nada bien entre los más conservadores de la ciudad que entendían que la práctica de tirar agua a diestro y siniestro respondía a una "gamberrada de unos cuantos". La policía incluso llamó a la puerta del Tuco (donde "Los Gloriosos" tenían su sede) para buscar a los responsables. Sin embargo el crecimiento de lo que era una fiesta "entre amigos" era ya imparable y el párroco de Santa Eulalia pronto se vio forzado a trasladar la misa solemne de la mañana a la tarde por el alboroto que se montaba en el templo.
La Fiesta del Agua nacía sin la ahora conocida como "zona húmeda" y con el objetivo de que fuese una celebración de "todos y para todos" con una intención que no entendía ni de despachos ni de ideologías políticas. El trabajo de los miembros de "Os Gloriosos" pronto empezó a dar sus frutos. Ellos concibieron la fiesta conjuntamente con el culto a San Roque que, de las procesiones calladas, acabaría bailando literalmente con miles de personas al ritmo del Pasodoble Triunfo. Justo cuando la imagen entraba a la capilla, se desataba la euforia más líquida. La Fiesta del Agua era ya, a finales de los 80, imparable.

La tradición de lanzarse cubos de agua desde los balcones o unos a otros en plena calle durante horas se enderezó muy pronto con un deseo palpable de vincular la fiesta al mundo de la cultura. Nacía el nombre, la marca y el símbolo de la celebración de la mano de una comisión ciudadana que se ponía en contacto con los ambientes más conocidos de la cultura para hacerla partícipe mediante la figura del pregonero. Carlos Blanco, Tacho González, Morris, Pepe Rubianes, Jose Porto, Vidal Bolaño y un larguísimo etcétera son parte imborrable ya de una celebración cuyos participantes se dejan las cuerdas vocales pidiendo más y más agua.
El reconocimiento oficial a la Fiesta del Agua llegaba en el año 1991, tras diez años de intenso trabajo de un grupo de entusiastas que insistían en mantener lo de la "fiesta de todos" apelando a esta respondía ya un "sentimiento" multitudinario.

En sus más de treinta años de historia, con  el esfuerzo de horas y horas a las espaldas y con menos apoyo de las administraciones del que les gustaría, la Comisión del Agua conseguía colar la celebración en las letras de las comparsas e incluso en temas de grupos como Na Lúa o en los acordes de los músicos del emblemáticos de Galicia. Conciertos, reparto masivo de camisetas, exposiciones y un sinfín de eventos consiguieron llevar la Fiesta a sus cotas de participación más altas y lograr el reconocimiento del Interés Turístico Nacional colándose en los rankings de las mejores celebraciones de España.

Aquellos jóvenes que cogieron por primera vez las riendas de la Fiesta, algunos de ellos ya abuelos, las han cedido ahora a sus hijos que, con entusiasmo, continúan trabajando con ahínco en una celebración que cada 16 de agosto consigue atraer a más de treinta mil personas ávidas de mojarse hasta la saciedad, con la diversión de una única regla y donde la excusa de la edad no tiene cabida. Son ellos, los pioneros, los que reconocen que "era  tal el empuje que se vivió desde el primer momento que ni la mayor de las represiones sería capaz de acabar con la Fiesta". Y así ha sido, para disfrute de generaciones presentes y de las que todavía están por llegar.
Destacados:
- En el año 2006, con la lacra de los incendios asolando Galicia, el pregón de la Fiesta del Agua fue una voz en off como homenaje a los voluntarios y colectivos que lucharon contra el fuego.

- En los primeros años de la Fiesta muchos vilagarcianos rechazaban la celebración de Agua al considerarlo una "gamberrada".  

- La Fiesta del Agua de Vilagarcía está hermanada desde hace años con la Fiesta del Agua de Vallecas (Madrid).

- El pregonero es el encargado de lanzar el primer cubo de agua de la Fiesta año tras año. Vicente el dueño del mítico bar "Xentes" puso el toque gastronómico a su discurso lanzando croquetas a la multitud.

- El 16 de agosto, Fiesta del Agua, es el día del año en el que más personas visitan Vilagarcía. La máxima cuota de participación se ha vivido en los últimos años con casi 40.000 personas en las calles con camisetas con lemas de lo más ingeniosos.

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