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La pedagogía de proyectos: aprender con valores

Iria Peso |

 

El Rincón de la Educación
La pedagogía de proyectos: aprender con valores


Hoy en día, en el campo de la pedagogía, se está recurriendo al empleo de alternativas metodológicas como son la Montessori, Waldorf o Reggio Emilia.

En ellas, se respetan los ritmos propios de los niños y, además, se educa para la vida, enseñándoles a colaborar enlugar de a competir. Llevando a cabo estas prácticas, la base es el aprendizaje a través del descubrimiento y, el mejor método, el ensayo y error, ya que los errores son vistos como una parte fundamental del proceso de aprendizaje.

Esta es la razón por la que está tan de moda el método basado en proyectos. En él, los niños investigan y conocen el tema sobre el que van a trabajar de una manera mucho más activa, siendo completamente autónomos en su aprendizaje. Los alumnos descubren el conocimiento de una manera autónoma y, por el contrario, el profesorado ejerce el rol de meros guías durante este proceso.

La apuesta por el método de proyectos reside en el hecho de que, con esta enseñanza, los niños crecen interiormente, creándoles sentimientos de seguridad, confianza en sí mismos y, por supuesto, autonomía. Se trata de adquisiciones fundamentales para su futuro, ya que los niños con autonomía y seguridad tienen mayores capacidades y una mayor fortaleza. Los tropiezos están admitidos e incluso recompensados, ya que son sinónimos de aprendizaje y de lucha constante por mejorar.

 

Al igual que no existe una única solución, tampoco existe un ritmo único de aprendizaje. Cada uno de los niños llegará a la meta, tarden lo que tengan que tardar: lo único verdaderamente importante es que alcancen sus objetivos habiendo aprendido.

Mientras que hoy en día la educación parece enfocada a ser una competición, con este tipo de metodologías alternativas la comunidad educativa quiere cambiar ese sentimiento.

Utilizando la empatía, conseguimos que los niños se ayuden los unos a los otros y, así, crecen como personas para crear una sociedad más justa, en la que entre todos formados y creamos un mundo mejor.

Los principios y los valores son la base de toda sociedad. Hoy en día, con tantas libertades, parece que hemos perdido el respecto, incluso a nosotros mismos. Por eso es primordial que, como educadores, cimentemos las bases de sociedades justas con capacidad para decidir y también para luchar por unos valores y principios que primen ayudar al conjunto y no solo a unos pocos.

Las sociedades más ricas no son las que tienen más volumen económico, sino las que se cuidan y crecen en armonía. Una concepción que puede parecer idílica, pero que es un pensamiento compartido por un gran número de personas, aunque a la hora de la verdad solo un puñado lo llevemos a la práctica.

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