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La salud de los niños y la importancia de la ortodoncia interceptiva

Autora: Carmen Rodríguez Viñas - Especialista en Ortodoncia - Clínica Dental Giraldo | revista eSmás Vilagarcía 53 Verano 2026

Durante la infancia se produce una gran parte del crecimiento de la cara.
La salud de los niños y la importancia de la ortodoncia interceptiva

Una de las preguntas que más escuchamos en la consulta es: «¿No es demasiado pronto para llevar a mi hijo al ortodoncista?». La respuesta, en muchas ocasiones, sorprende a los padres. Hoy sabemos que realizar una primera revisión alrededor de los 5 o 6 años puede ser muy útil, incluso cuando el niño todavía conserva sus dientes de leche.

La ortodoncia infantil no consiste únicamente en alinear los dientes. Antes de eso, existe una fase muy importante en la que podemos valorar cómo están creciendo los maxilares, cómo encajan entre sí y si el desarrollo facial sigue la evolución esperada.

Durante la infancia se produce una gran parte del crecimiento de la cara. Por ello, determinadas alteraciones son mucho más fáciles de corregir cuando el niño aún está creciendo que cuando ese crecimiento ya ha finalizado. Mordidas cruzadas, falta de espacio para los dientes permanentes o algunos problemas en el desarrollo de los maxilares son situaciones que pueden beneficiarse de una detección temprana.

Además, cada vez prestamos más atención a aspectos que van más allá de los dientes. La forma de respirar, la posición de la lengua o determinados hábitos infantiles pueden influir en el crecimiento de los maxilares. Un niño que respira habitualmente por la boca o que mantiene ciertos hábitos durante demasiado tiempo puede desarrollar alteraciones que conviene vigilar desde edades tempranas.

Una de las principales ventajas de realizar revisiones precoces es que nos permiten actuar cuando todavía podemos guiar el crecimiento. Incluso durante la dentición temporal, cuando el niño conserva la mayoría de sus dientes de leche, existen tratamientos ortopédicos que ayudan a corregir determinadas alteraciones y favorecen un desarrollo más equilibrado de los maxilares. No todos los niños los necesitarán, pero cuando están indicados pueden marcar una gran diferencia.

En los últimos años también han surgido nuevas posibilidades de tratamiento. Los alineadores transparentes, conocidos por muchos adultos, ya forman parte de algunas estrategias de ortodoncia infantil. En determinados casos pueden ayudar a acompañar el recambio dentario, guiar la erupción de los dientes permanentes y corregir pequeñas alteraciones de forma cómoda y sencilla para el niño.

Es importante destacar que una primera visita al ortodoncista no implica necesariamente iniciar un tratamiento. En muchos casos, la mejor decisión será simplemente observar y controlar el crecimiento durante unos años. Sin embargo, disponer de esta información permite actuar en el momento adecuado si aparece algún problema.

Al igual que realizamos revisiones periódicas con el pediatra para comprobar que nuestros hijos crecen correctamente, también es recomendable prestar atención al desarrollo de su boca y de su sonrisa. En ocasiones, una revisión a tiempo puede evitar tratamientos más complejos en el futuro y ayudarnos a aprovechar una etapa que no volverá a repetirse: el periodo de crecimiento.

Porque cuando hablamos de ortodoncia infantil, muchas veces el mejor tratamiento es simplemente llegar a tiempo.

 

 

 

 


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