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La vejez de nuestro pequeño amigo

Mª Luisa Fresco | Revista eSmás Vilagarcía Nº 10

La prolongación de la vida trae como contrapartida un incremento en el tipo y frecuencia de los transtornos derivados del envejecimiento
La vejez de nuestro pequeño amigo

Al igual que ocurre en el caso de los humanos, la esperanza de vida de nuestros animales, en especial la de perros y gatos, ha aumentado en estas últimas décadas.

La prolongación de la vida trae como contrapartida un incremento en el tipo y frecuencia de los transtornos derivados del envejecimiento. De hecho no solo veremos cómo sus movimientos, su visión o su oído han ido empeorando con el tiempo, si no que su comportamiento, su relación con el entorno y con nosotros mismos cambia.

Aunque la vejez no es una enfermedad, y por lo tanto no es “curable”, sí es importante identificar signos de dolor como el articular o alteraciones de comportamiento como la disfunción cognitiva. Este concretamente es un transtorno que se produce en perros y gatos mayores y que está causado por cambios degenerativos progresivos en el cerebro. Este transtorno tiene muchas similitudes con la enfermedad del Alzheimer en humanos.

Las alteraciones de comportamiento se reflejan en que aumenta la deambulación sin rumbo fijo, así como la inquietud. Muchos dueños también detectan apatía y depresión en su mascota. Además, tanto perros como gatos, tienen una menor respuesta a los estímulos e incluso pierden sentido de orientación en los lugares que siempre han conocido.

También muestran más miedo, rechazo o agresividad hacia personas familiares y sufren sueño inquieto y somnolencia durante el día.

En todos estos casos el tratamiento con antioxidantes, junto con el enriquecimiento del entorno, pueden mejorar la calidad de vida de las mascotas más mayores.

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