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La villa de Carril

Daniel Garrido Castromán | Revista eSmás Vilagarcía Nº 11

Carril se fundó como villa entre los años 1500 y 1512 y por su situación al abrigo de los temporales ya tenía puerto habilitado para determinadas clases de mercancías hacia el 1750
La villa de Carril
Cesión de fotografías: A Vilagarcía Antiga
La villa de Carril se encuentra situada en el margen izquierdo de la desembocadura del río Ulla y pertenece a Vilagarcía desde su anexión en el año 1912, antes de cuya fecha ambos pueblos compartieron numerosos hechos históricos. Carril se fundó como villa entre los años 1500 y 1512 y por su situación al abrigo de los temporales ya tenía puerto habilitado para determinadas clases de mercancías hacia el 1750.
Entre los años 1607, 1608 y 1610, la parroquia de Santiago del Carril tenía cien feligreses y el dominio señorial sobre Carril estaba dividido en dos partes: una que pertenecía al Condado de Grajal y otra, más pequeña, al Arzobispo compostelano.
Ya en 1512 los marineros de Carril utilizaban como arte de pesca el “xeito”, que consistía en extender la red a lo largo del mar, dejándola entre aguas, para que las sardinas quedaran apresadas en ella. Era el sistema usado con más frecuencia por los pescadores más pobres, ya que se necesitaban menos hombres y embarcaciones.
Las condiciones de su puerto, por una parte, y por otra la existencia de la isla de Cortegada frente a sus costas fueron los motivos de que Carril fuera visitado desde tiempos muy antiguos por numerosos pueblos: íberos, celtas, fenicios, griegos y romanos, así como suevos, normandos y árabes.
Fue durante la Guerra de la Independencia (1808-1813) cuando Carril sufrió la cruel invasión del ejército francés y, posteriormente, fue visitada repetidas veces por la Escuadra Inglesa. Poco a poco Carril se convierte, sin duda alguna, en el puerto natural de Santiago.
Aunque en el año 1907 el puerto de Carril era todavía considerado “de interés general”, al aumentar los buques de tamaño a causa de la introducción del motor a vapor, tanto su calado como el espacio se quedaron pequeños y, al no poder atender la demanda de transporte marítimo, fue perdiendo importancia a favor de Vilagarcía, a donde se fueron trasladado poco a poco las Agencias de Aduanas y los Consulados. Después de 1851 se establecerán en Vilagarcía importantes compañías marítimas españolas, como la “Compañía Mensajerías Marítimas” o la “Mala Real Inglesa”.
Carril contó también con periódicos propios. Ya en 1878 tenía el “Boletín del Comercio” y en 1893 contaba con “Crónica Carrileña”.
En la primera mitad del siglo pasado los principales ingresos de los vecinos de Carril procedían, además de la actividad portuaria, como no podía ser de otra manera, del aprovechamiento de los recursos pesqueros y marisqueros.
El famoso arenal, denominado el Bao, o el “Lombo da Besta”, situado entre Carril y Cortegada, al quedar totalmente en seco en bajamar, desde muy antiguo pudo ser dividido en numerosas parcelas en las que nuestros mariscadores cultivaron grandes cantidades de mejillones, dispuestos en piñas en toda la extensión de la parcela y, debajo de estas, criaban las almejas. Más tarde los mejillones pasaron a ocupar los muros de piedra que dividían los viveros para dejar sitio a las almejas y a las ostras.
Pasada la Guerra Civil, aproximadamente entre los años 1950 y 1960, comenzó en la ría de Arousa la explotación del marisco a gran escala y aparecerán los primeros viveros flotantes para el cultivo el mejillón.
En materia de industrias había en Carril numerosas empresas como “Conservas Malveira”, “El Fabriquín” y “Conservas Baltar”. También había la industria del mosaico, fábrica de cerillas, de redes y metalúrgica entre otras. Sin embargo la industria por excelencia fueron los Talleres de la Renfe nacidos tras el 1880 de la mano de la THE WEST GALICIA RAILWAY COMPANY LIMITED. Es entonces cuando se construyen los talleres en los terrenos situados frente a la estación de Carril. Destinados a la reparación del material, llegarán a ser los mejores de España. Su cierre definitivo fué en el año 1993.
Hoy este pueblo marinero, además de sus bellezas naturales, puede presumir de las famosas “almejas de Carril” que no faltan en los menús de los magníficos restaurantes de la villa, donde se pueden degustar disfrutando del maravilloso paisaje del mar contemplando, además, la preciosa isla de Cortegada.

 
 
 

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