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La vuelta al cole

Jesica Rodríguez Czaplicki | Revista eSmás Vilagarcía Nº 10

 

La clave del éxito en esta transición lo marcará el cómo se desarrolle el período de adaptación
La vuelta al cole

Es el comienzo de un nuevo curso y nos preguntamos si realmente estamos preparados.

Si hablamos del inicio de la escolarización es más complejo el proceso. Los niños han de aprender a establecer relaciones en un nuevo espacio y a considerar a otro adulto como su cuidador durante algunas horas. El reto de esta nueva etapa traerá conquistas, aprendizajes, pero también frustraciones, dudas e inquietudes.

Se trata de un período de vital importancia para el niño o la niña dado que se enfrenta a la primera separación de sus padres, (figura principal de apego, con quienes establece el vínculo mas fuerte e importante de su vida). Es en este momento cuando el niño (y los padres) harán un trasvase de confianza hacia al maestro o maestra de educación infantil.

Debemos acompañar a cada niño, con sus diferencias y peculiaridades, desde el respeto por sus ritmos (en el desarrollo madurativo no todos dejan el pañal al mismo tiempo, no todos establecen el mismo patrón de interacción social, no todos tienen las mismas destrezas motrices).

Una clave del éxito en esta transición lo marcará el cómo se desarrolle el período de adaptación, entendido no como un aumento de horas en la escuela, sino como un incremento del conocimiento, diálogo, confianza, del niño con los educadores, de los padres con los educadores y viceversa. Es importante que este proceso se realice de forma gradual, respetuosa, considerando en vínculo madre-niño-padre y la introducción de la figura del educador: si la transición se realiza entre tres, los niños y niñas percibirán la confianza de sus padres en su maestro, y los padres podrán observar la forma en la que se comienza a establecer el vínculo educador/niño, lo cual generará una mayor tranquilidad en todos.

A fin de facilitar este proceso, hay una serie de cuestiones que podemos hacer previamente y que van desde la elección del centro escolar (conociendo su proyecto y forma de trabajo), establecer contactos con el profesorado en los que expliquemos nuestras peculiaridades como familia, acercar al niño a conocer (al menos físicamente) el centro escolar, y sobre todo permitirnos y permitirle la expresión de sus emociones y sentimientos, validando así la inquietudes, temores o el entusiasmo que muestre.

Cuando se trata de la Vuelta al cole; no debemos pensar que ya está todo hecho, ya "están acostumbrados y lo conocen", los niños y niñas pasan de compartir más horas con sus padres, de tener mayor disponibilidad de tiempo libre, y un ritmo más relajado, a todo el entramado de actividades, horarios, y separaciones que supone la vida escolar.

En este caso volvemos a recalcar la importancia de expresar y validar las emociones y sentimientos, los niños pueden mostrar una ambivalencia entre las ganas de reencontrarse con sus amigos y la necesidad de permanecer con sus padres. Lo adecuado es mostrar comprensión y verdadera empatía por las inquietudes que pueda traer el inicio del nuevo curso, sin olvidarnos de prepararnos con antelación en cuanto horario (ir adaptando las horas de dormir y levantarse), materiales (es útil hacer listas con todo lo que necesitamos y lo que tenemos), alimentación (en verano solemos tener un ritmo más caótico), y desde luego, tan pronto nos sea posible, establecer un contacto con el tutor a fin de conocer su sistema y plantearle nuestras inquietudes y necesidades.

 
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