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Los cónsules de Alemania

Redacción revista eSmás | revista eSmás Vilagarcía 50 Otoño 2025

El Consulado de Alemania es sinónimo de la familia García Reboredo, debido a la importancia y número de representantes
Los cónsules de Alemania

Hablar sobre el Consulado de Alemania es sinónimo de la familia García Reboredo, debido a la importancia y número de representantes de esta familia, que se encargaron de representar a Alemania en el territorio del Salnés, defendiendo la política y el prestigio del país germano con compromiso prolongado y constante. La contribución de los García Reboredo en Vilagarcía y sus alrededores constituye un capítulo destacado de la historia local, tanto en lo diplomático como en lo comercial y social.

El primer cónsul de Alemania en Carril-Vilagarcía del que se tiene constancia fue Rafael Antelo, de quien se sabe poco acerca de su vida o su labor como representante consular. Su nombre queda registrado como pionero en la representación alemana en la zona, marcando el inicio de una tradición que consolidarían los siguientes cónsules y la familia García Reboredo.

 
 

El siguiente cónsul germano fue Juan Gándara, cuya labor merece un comentario más amplio por su relevancia. En 1909 representaba ya a Alemania en Vilagarcía y la zona de influencia, como se constata por la visita del crucero acorazado alemán Yorck el 27 de febrero de dicho año. Gándara fue invitado a subir al navío junto con Luis Patiño, entonces presidente del Casino, lo que se explica por la frecuencia de los bailes en el centro, a los que se invitaba a la oficialidad de los buques de guerra que visitaban el puerto, consolidando relaciones diplomáticas y sociales.

El Yorck, puesto en servicio en 1905 en Hamburgo, costó 16.241.000 marcos de la época, pesaba 10.400 toneladas y tenía una tripulación de 598 marineros y 35 oficiales. Era uno de los mejores navíos de guerra del mundo, reflejando el poderío alemán y causando gran impacto en Vilagarcía. Gándara, además de abogado de prestigio, fue profesor del Colegio León XIII desde al menos 1904, compartiendo cátedra con Núñez de Couto, Roque Carús Falcon, Hermenegildo Carrete, Daniel Porto, Mr. Lessiner, Miguel Abalo y Juan Lledó. En 1907 asumió la dirección del periódico Galicia Nueva, y posteriormente se convirtió en su propietario, reforzando su influencia cultural y educativa.

En febrero de 1908 asumió el cargo de Fiscal de Vilagarcía y desde 1910 fue nombrado Juez del municipio. No obstante, fundó una Biblioteca Popular a la que se sumaron figuras locales como José María Abalo de Sousa y Victoriano Martí. Ocupó cargos relevantes: vocal del Tribunal Industrial, vocal de la Cámara de Comercio, vicepresidente del grupo de Exploradores y vocal del grupo director de la Cruz Roja, recibiendo la Medalla de Oro de la Asamblea Nacional de la Cruz Roja. También gestionaba la producción de sus tierras, con asignación de cupos de sulfato en 1916.

Luis García Reboredo Isla fue el siguiente cónsul, iniciando una saga familiar destacada. Su vinculación con Alemania no se limitaba a la representación consular, sino también a las compañías de navegación que los García Reboredo representaron durante la emigración y el comercio. Según Ramón García Reboredo, su afecto no era hacia un emperador, la República de Weimar o el régimen nazi, sino hacia el Estado alemán, lo que le ocasionó apuros económicos, especialmente tras la Primera Guerra Mundial. Durante la contienda recabó información para Alemania, como otros cónsules con sus naciones.

Como cónsul y representante comercial, ayudó a personas perseguidas políticamente que necesitaban escapar de Galicia, rechazando algunas gratitudes, como un chalet ofrecido por un emigrante argentino rico. También visitó buques de guerra en Vilagarcía durante los años de entreguerras, como el Hannover (1926), el Elsass (1927) y el buque escuela Emden (1928), cuyo comandante Arnault de la Perière fue un héroe de la Primera Guerra Mundial, hundiendo 500.000 toneladas de buques con el submarino U-35.

En 1919, una flota alemana de 13 navíos visitó Vilagarcía, comprando alpargatas y mantones de Manila hasta agotar las existencias locales. El mundo de los negocios comenzó con Francisco Antonio García Reboredo en 1823, continuado por su hijo José García Reboredo Señorans en 1830, iniciando la representación de la Compañía Trasatlántica. El gran impulso llegó con la Lloyd Norte Alemán en 1880, ampliada por Luis García Reboredo Isla a Vigo y otros puertos, y consolidada por Ramón García Reboredo González con delegaciones en toda España y Buenos Aires.

Finalmente, tras representar a la Lloyd Real Holandesa y a la Trasatlántica, en 1948 la familia fundó la “Naviera Marítima de Arosa”, adquiriendo los buques Ana Rosa, Borja, Duque del Infantado y Moncho Reboredo, operando hasta 1971, año en que vendieron todas las acciones familiares, cerrando un ciclo histórico de casi dos siglos de actividad consular y empresarial.


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