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Petroglifo de Conxo

Redacción revista eSmás | revista eSmás Santiago Nº3 - Otoño-Invierno 2020

Petroglifo de Conxo

El petroglifo de armas más conocido de Galicia es el ubicado  en la parroquia de Santa María de Conxo en Santiago de Compostela.

El yacimiento arqueológico aquí situado está compuesto por un castro prerromano de la Edad del Hierro y una roca cubierta de petroglifos (grabados sobre piedra) perfectamente identificables. Los grabados se sitúan en una roca de granito de unos 8 metros de largo y 3 de ancho.

Entre ellos se pueden ver una gran variedad de figuras entre las que se reconocen 4 alabardas, 9 espadas, 2 puñales y 4 figuras triangulares. Estas últimas figuran ha recibido distintas interpretaciones entre los investigadores. Algunos han señalado que se trata de ídolos, carros, figuras antropomorfas o incluso estandartes, aunque la principal hipótesis es que se trata de algún tipo de escudo.

Historia del hallazgo

Los petroglifos del Castriño de Conxo supusieron un hallazgo arqueológico muy importante en Galicia, puesto que fue el primero de su tipo en ser descubierto en el noroeste. Las representaciones de armas son poco frecuentes en esta zona y las estaciones que se conocen actualmente están muy localizadas. Algunas de las más importantes con figuras similares son Ancha Pedra (Dumbría) y Agua da Laxe (Gondomar).

El importante descubrimiento se realizó en mayo de 1935 y el protagonista fue el joven Ramón Sobrino Lorenzo-Ruza de tan solo 20 años de edad. El joven era hijo del primer gran estudioso del arte rupestre gallego: Ramón Sobrino Buhigas, por lo que ya tenía cierto conocimiento en el ámbito que fue consolidando hasta convertirse en el sucesor de su progenitor. De hecho, el mismo año del hallazgo su padre había publicado una gran obra “Corpus Petroglyphorum Gallaeciae”, en el que no se llegó a incluir el petroglifo de Conxo.

La importancia histórica del yacimiento arqueológico

A partir del descubrimiento se pudo hacer una primera propuesta cronológica para el arte rupestre gallego a partir de la tipología de las diferentes armas que aparecen en el panel. De especial relevancia es que no se representan hachas u otros elementos de labranza.

Aunque como señalamos anteriormente los grabados han tenido varias interpretaciones, su vínculo con la guerra es incuestionable. La representación de algunos puñales y alabardas, en los que aparecen los mangos, nervaduras y los remache, permite identificarlas cómo armas de cobre pertenecientes a los primeros momentos de la metalurgia, en la Edad del Bronce. La representación de estas armas ha sido interpretada como símbolos de poder y prestigio de una sociedad que evoluciona hacia una sociedad estratificada y fuertemente jerarquizada.

La presencia de estos elementos antiguos (Edad del Bronce), sobre un yacimiento cronológicamente más moderno (castro) es aún discutido entre los arqueólogos. Una señal de que las investigaciones en este importante yacimiento gallego deben continuar.

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