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Santa Rita, una fiesta entre lo eclesiástico y lo profano

Fátima Frieiro Santaya | Revista eSmás Vilagarcía Nº 12

La tradición de Santa Rita se vive en la capital arousana desde hace más de cien años
Santa Rita, una fiesta entre lo eclesiástico y lo profano

 

El imponente convento de Vista Alegre es mucho más que un baluarte histórico para Vilagarcía. La tranquilidad y el recogimiento que caracterizan habitualmente al entorno de este edificio mudan por completo todos los años el 22 de mayo. Es este el día exacto en el que los vilagarcianos rinden homenaje a la figura de Santa Rita con una gran fiesta que trasciende desde hace tiempo las fronteras del municipio y que conjuga a la perfección lo eclesiástico con lo profano.

Pese a lo que muchos creen, Santa Rita no es la patrona de Vilagarcía. Este es un honor que desde hace tiempo los vecinos reservaron para Santa Eulalia, que a su vez da nombre a la parroquia que aglutina la mayor parte del centro de la ciudad. Sin embargo es la onomástica de la “abogada de los imposibles” la que atrae hasta la capital de O Salnés a miles de personas impulsadas tanto por una tradición muy arraigada. Lo cierto es que Santa Rita es fundamentalmente una celebración religiosa. En contraposición con las fiestas de San Roque, que con los años han derivado en un matiz más lúdico, Santa Rita bebe de esas romerías tradicionales que giran en torno a los actos litúrgicos y en las que no faltan los puestos ambulantes y la música de las orquestas.

Cada 22 de mayo las puertas de la capilla de Santa Rita se abren de par en par desde primerísima hora de la mañana. Romeros llegados de distintos puntos de la comarca de O Salnés, de la de Caldas e incluso de la de Pontevedra tienen en esta fecha marcada en su calendario. Todavía a día de hoy muchos todavía peregrinan al templo, andando, como marcaba antiguamente la tradición, con la idea de asistir a una de las misas que, de hora en hora, se celebra en la capilla pegada al convento de Vista Alegre. El primer acto litúrgico es a las seis de la mañana, pero no es para nada extraño que desde poco antes de las cinco decenas de personas hagan cola a la entrada del templo. Es justo a esa hora cuando la romería más tradicional empieza a construirse en todo el perímetro del lugar. El parque de A Xunqueira, el puente de Vista Alegre, así como las calles más cercanas como Castelao o el entorno de la Praza de Abastos transforman por completo su fisionomía para convertirse en un auténtico hormiguero de puestos ambulantes de lo más variado.

Y es que Santa Rita no sería lo mismo sin sus velas, sus exvotos, sus rosquillas, sus churros, una buena tapa de pulpo y las decenas de puestos callejeros que transforman por completo la ciudad desde la mañana a la noche.

Más de un centenar de ambulantes colocan sus puestos no solo en el entorno de Vista Alegre, sino también en las inmediaciones del parque Miguel Hernández, el otro epicentro de la celebración y donde se conjuga la parte más lúdica junto con las atracciones de la zona TIR. Lugares elegidos por el Concello para intentar descentralizar la fiesta y hacer que de ella beba todo el centro urbano. Es por ello que en los últimos tiempos se ha apostado también por dotar de un contenido histórico a la romería y, cada año, alrededor de unos 70 puestos dan contenido a una “feria de época” que nutre de contenido y color al parque de A Xunqueira, a tan solo unos metros de donde Santa Rita es venerada.

Lo cierto es que esta romería vilagarciana, conocida en toda la provincia, ya calienta motores nueve días antes con la conocida “novena”. El aspecto litúrgico y eclesiástico se concreta el día 22 con misas desde las seis de la mañana y, sobre todo, con la gran procesión de las ocho de la tarde y que recorre las principales calles de la ciudad. La parada de los que visitan Vilagarcía por esta fecha no termina en la iglesia. No hay misa sin pulpo ni rosquillas o sin un paseo por los puestos. Además la programación se completa siempre con verbenas por la noche e incluso, en las últimas ediciones, con conciertos al aire libre para intentar llegar a todos los públicos y también con espectáculos infantiles para los más pequeños de la casa.

La tradición de Santa Rita se vive en la capital arousana desde hace más de cien años. Con esta efeméride se rinde tributo a Rita, una monja de la ciudad italiana de Casia, cuya vida estuvo marcada por el infortunio y la entrega absoluta a su familia. Es su figura una de las más veneradas a lo largo del mundo y la historia la ha colocado como patrona no solo de los imposibles, sino también de abogados y funcionarios. El origen del proverbio “Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita” tiene ya un origen muy mundano y que muchos desconocen. La frase se la atribuye la leyenda a una joven que acudió al templo de la santa para pedirle un novio. Sus deseos se hicieron realidad, colmando la satisfacción de la joven, pero pocos meses después el novio abandonó a la chica. Fue entonces cuando esta, totalmente destrozada según la memoria popular, regresó al templo para recriminarle la pérdida pronunciando una frase que ahora es parte ya de la historia oral.

Son las monjas del convento de clausura las que, a lo largo de todo el año, custodian la imagen de la santa en Vilagarcía. No todas llevan la clausura a raja tabla, pero las que lo hacen llevan una vida de absoluto recogimiento. Solo en 2013, coincidiendo con el Centenario de la ciudad y también de la tradición de Santa Rita en la localidad, algunas de ellas y también la madre superiora enseñaron su cara durante la misa central del 22 de mayo. Un momento histórico irrepetible en el que la comunidad religiosa distinguió con la “medalla de Santa Rita” a todos los alcaldes que pasaron por Ravella.

Muchas son las leyendas que rodean el entorno de este convento y de la propia iglesia. La que se repite con mayor fuerza es la de que existe un pasadizo subterráneo que ha unido desde hace décadas Vista Alegre con el Monte Lobeira. Eso sí, y mientras que no se demuestre lo contrario, son todo leyendas. Lo que sí es cierto es que solo unos pocos privilegiados conocen los cimientos del imponente edificio, recovecos de piedra que son un auténtico laberinto y que resguardan una historia de siglos en su interior.

Los datos oficiales son los que hablan por sí solos. Cada año visitan Vilagarcía el día 22 de mayo alrededor de 20.000 personas lo que convierte a esta efeméride, junto a la Festa da Auga y la Cabalgata de Reyes, en uno de los eventos más multitudinarios del año en la capital arousana.

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