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Vilagarcía y el levantamiento de 1846

Victor Viana | revista eSmás Vilagarcía Nº29 Verano 2020

Nuevo capítulo en la historia de nuestra ciudad.
Vilagarcía y el levantamiento de 1846

Que España ha sido lugar de levantamientos, o revoluciones, o asonadas, es fácil demostrarlo ojeando cualquier libro de nuestra historia contemporánea, siendo el recorrido siempre el mismo: el levantamiento contra el poder establecido. Hasta conseguir el poder o el fusilamiento. 

Tanto es así, que por lo menos, podemos contar con una veintena de ellos en el siglo XIX, pero si los juntamos con los portugueses en el mismo siglo, podemos llegar a la conclusión de que no hay rincón en Europa en que mejor se pueda estudiar este tipo de levantamientos que en la península ibérica. Hasta el mismo Trotsky llegó a España para estudiar este fenómeno, y Karl Marx escribió una serie de artículos relacionados con los movimientos revolucionarios españoles, También los anarquistas querían saber de nuestros pronunciamientos y así llegan Giuseppe Fanelli, Paul Lafargue (yerno de Marx), Enrico Malatesta, etc.

 

El levantamiento de 1840, de signo progresista había llevado al poder al general Espartero, que se decantó por medidas centralistas y dictatoriales.

 

Ya solamente entre 1840 y 1846, en Galicia se había asistido a tres grandes levantamientos: en 1840, 1843 y 1846, y esto representaba demasiado movimiento para cualquier región y nación.

El levantamiento de 1840, de signo progresista había llevado al poder al general Espartero, el cual una vez afianzado y designado Regente del Reino, se decantó por medidas centralistas y dictatoriales. Todo ello conduce al deterioro de la situación, eliminándose las asociaciones culturales así como las milicias locales, aumenta la censura de prensa, y todo ello conduce al levantamiento de 1843.

El objetivo era llevar a Espartero al poder, levantándose incluso los sargentos., pero tras el fracaso del movimiento, llegan los moderados al gobierno al mando de Ramón María Narváez.

Levantamiento de Vilagarcía

Hacia 1846, Galicia era un hervidero de preparación de los seguidores del depuesto Espartero, basándose sobre todo en los grandes núcleos de esparteristas en Ferrol, Vigo, Lugo y otras ciudades de cierta relevancia.

El próximo levantamiento de 1846 estará caracterizado por la irrupción de jóvenes entusiastas, muchos de ellos universitarios, más próximos al partido progresista que al moderado. Por otra parte la prensa, tanto de ambientes progresistas como moderados harán como objetivo de su vida política elevar a Galicia al puesto histórico que se merece.

Entre las causas que se pueden aducir para este levantamiento, se encuentra según Barreiro Fernández las siguientes: el centralismo y el consiguiente aislamiento de los pueblos gallegos, que es el mayor mal de Galicia. La legislación del gobierno perjudica la industria y el comercio de Galicia; los poderes utilizan con frecuencia el idioma gallego como obstáculo para la integración, establecen como solución la conciencia y valoración de todo lo gallego. Con todo ello debe conseguirse: ocupar el poder político que les corresponde, y en lo económico, legislar de acuerdo con la estructura económica de Galicia

Es definitivamente el 14 de marzo de 1846 cuando las autoridades militares próximas a levantarse contra el gobierno deciden que sea el coronel Miguel Solís y Cueto quien inicie la rebelión, y este, al mando del segundo batallón del regimiento de Zamora, que se encontraba de paso hacia Valladolid, lanza una proclama en Lugo el día dos de abril. En su proclama lanza los objetivos del levantamiento.

Rápidamente Galicia se llena de Juntas Locales, sobre todo en las ciudades y grandes municipios secundando el levantamiento, estableciéndose la Junta Superior en Santiago, bajo la presidencia de Pío Rodríguez Terrazo.

Apenas unos días más tarde, el 11 de abril se establece en Vilagarcía una Junta Local en apoyo del pronunciamiento, firmada por Roque García Señoráns como vicepresidente, y José María Pou, Matías Monge y Ramón Bravo como vocales, siendo este último el secretario.

La proclama de la Junta de Vilagarcía a sus ciudadanos, dice lo siguiente;

El profundo grito de la Razón y un general sentimiento de amor a nuestra augusta reina constitucional (QDG) y a la prosperidad de los españoles ha venido a triunfar entre nosotros, comunicándose por medio del sonoro y respetuoso clarín que jamás abandona a los hombres libres. Su voz tan elocuente y expresiva, como majestuosa y penetrante ha logrado enlazar enderredor de si a los buenos y leales patricios, que conociendo la responsabilidad y sus deberes, al considerar en eminente peligro aquellos tan caros objetos, han preferido lanzarse al combate arrostrando venturosos todo el riesgo de la muerte, antes de sucumbir para siempre al duro y amargo peso de la esclavitud, que era el premio fatal que de algún tiempo a esta parte se distribuía con admirable y espantosaprofusión sobre los mártires de la libertad nacional. Cansados ya de sufrir tanta opresión, ha sido preciso a nuestra inocente Reina y a la Europa entera que el cívico tesón de los Gallegos no se había ahogado todavía en el fúnebre panteón de los cobardes. Digeron pues, no más tiranía, no más abusos, que van a concluir con la destrucción del Regio Trono, y la felicidad de la trabajada Iberia. Ya estamos en la lid. Ya podemos contarnos victoriosos porque ilustres guerreros y las Armas de la Patria corren presurosas en sostén de tanto afligido y en alivio de tanta lástima. No descansemos pues, en llevar a cima tan grande obra con la energía y clemente circunspección………..”.

Coronel Solís de Vilagarcía

Terminaba la proclama con vivas a la “Libertad, La reina libre, la Independencia Nacional y Abajo el ominoso sistema tributario”. 

De nada servirían ni las proclamas de las Juntas ni el interés del ejército de Solís (que procedía de la marina) ya que tras penetrar en Galicia un ejército al mando de La Concha, que entonces era capitán general de Castilla Vieja, derrotaba a las tropas de Solís y toma Santiago como último bastión de los pronunciados.

El coronel Solís y otros 11 oficiales fueron fusilados en Carral

Tras juicios sumarísimos fueron sentenciados a muerte el coronel Solís y otros 11 oficiales, siendo fusilados en Carral en donde posteriormente sería levantado un monumento en memoria de estos. La decisión de no ejecutarlos en Santiago o en Coruña se debió a los muchos partidarios que tenían en ambas ciudades los condenados.

Años después los fusilados fueron declarados mártires de la libertad y beneméritos de la Patria concediéndoles la Cruz del Valor y la Constancia.

Fotos cedidas por Juan Carlos Porto. 

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